sábado, 8 de enero de 2011

Nervios


Otra vez sábado, antes dulces ahora malditos.

Todo va según lo previsto, entrar al kurro, coger aire y pensar que queda poco para acabar.
Pero de pronto, cuando todo estaba controlado, la afluencia de gente a última hora y la poca predisposición de mis compañeros a ayudarme debido a que carezco de compañero hace que poco a poco me coma la ansiedad.
Noto la sangre como corre por mis venas a ritmo de timbal, mi corazón parece un fórmula uno.
Ya no puedo concentrarme, hago la llamada de socorro,
necesito huir, necesito que llegue mañana, necesito sentirme algo.

Intento sonreír mientras espero que vengan a cubrirme, pero mi sonrisa es de hojalata.
Subo y bajo escaleras, el sudor comienza a empaparme, ya no escucho la música, consumo el cigarro de la calma en menos de un minuto.

Ya me puedo ir, ya puedo huir.
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