martes, 16 de octubre de 2007

Meditando

Hace casi dos meses desde que me quemé el pie.
En ese tiempo ha pasado de todo,
cosas buenas y cosas malas.
Pero sobre todo cosas para aprender de ello.
Ahora mismo sigo en un periodo de cambios.
Unos obligatorios y otros forzados.
Creo que estoy justo en el momento de salir de algunos de ellos,
de avanzar,
seguir caminando...
cosas que por una u otra razón no he podido hacer en todo este tiempo.
No he querido ver el problema real y eso me ha entorpecido,
me ha ido comiendo,
he acabado equivocándome cuando no debía,
con quién no debía.
Siempre hay tiempo para arreglar las cosas,
pero hay veces que parece mejor esperarlas.
El problema viene cuando lo que se mueve a tu alrededor...
también espera,
aunque no sepa el que.
Espera y espera,
sin motivo...
...ni motivación!
Se clavan como estacas a tu piel,
sin dejarte moverte,
ni respirar.
Simplemente están ahí,
un día y otro.
Esperando a que les soluciones.
Olvidándose de todo,
dejándolo todo para ti.
La falta de apetito,
de sueño...
...de alegría!
Como diría Morodo:
- Yo me pregunto que será mañana?!
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