sábado, 5 de febrero de 2011

En arenas movedizas


Largos eran los campos donde corrían,
soleados sus días
y tranquilas sus noches.

Juntos compartían su amor y alegría.
Hasta que un buen día ella desapareció sin dejar rastro.

Anduvo el buscándola,
por lugares donde nunca había pasado
y entre arenas movedizas quedó atrapado.

Entre su resignación a la muerte y su apatía,
gritos de socorro pedía,
gritos de súplica para poder contemplar a su amada antes de ser víctima de la más profunda tristeza.

Cuando más de la mitad del cuerpo se encontraba ya engullido,
ella apareció,
y ramitas le fue dando para que se salvara,
pero las ramas no tenían ningún soporte,
nadie hacía fuerza para sacarlo y el continuaba despeñándose por las arenas.

Lágrimas caían de sus ojos mientras notaba la arena ya en su cuello,
ella desde lugar seguro continuaba lanzándole ramitas,
mientras lamentaba no poder tirar de ninguna de ellas.

Y así estuvieron durante largas horas,
el hundiéndose,
ella pensando si hacer mas fuerza para poder sacarlo de su agujero.
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