viernes, 17 de mayo de 2013

Pausas de cuatro minutos

Eslabones del pasado,
que poco a poco desaparecen,
se esfuman.
Palabras,
comprensión amiga
 que un día fue
para ti,
para comprender tu vida,
tu situación,
tu dolor o melancolía.
Ese hombro amigo en el que te recostaste,
que ahora busca el tuyo
y aquellas palabras
y entendimiento,
que  te dio hace apenas unas horas,
unos días.
Contenedores incendiados en la madrugada,
ante la mirada pasmosa de la policía.
Opio para calmar el dolor,
para poder ver más allá.
Pausas de cuatro minutos,
para dejarle espacio,
para que la razón salga antes que el dolor,
para que las palabras cobren un sentido con valor.
Palabras,
sentimientos,
padecimiento
de ese amigo,
con las mismas palabras con las que tu fuiste al él días o semanas antes.
Una crisis que se come nuestra esencia,
que confunde a la gente,
que se lleva nuestras relaciones.
Hostias que duelen en la cara,
desengaño,
superación,
aprendizaje.
Bomberos que llegan tarde
hacia un contenedor ya derretido.
Horas que pasan sin saber ya donde te encuentras,
cuanto descansas,
cuando acabará esto.
Canciones que acompañan las conversaciones,
para ponerle banda sonora a nuestros sentimientos,
a nuestro entendimiento.
Mañanas que llegan pronto,
demasiado,
despertar solo,
despertar de nuevo.

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