sábado, 11 de mayo de 2013

Paseos

Despierto en el sofá, como cada mañana.
Y como tal, no se lo que he dormido.
Lavo mi cara, pongo de comer a los gatos y recojo la basura. Miro a Cohen y le pongo la correa.
- Nos vamos a la calle. -
Me pongo lo primero que pillo y salimos.
La mañana está gris,dejé las gafas en casa, pero un paso tras otro, vamos recorriendo calles y abriendo más los ojos.
Grácia está en silencio. Tranquila. Aun dormida.
Una sensación de calma nos acompaña en nuestro paseo matutino.
Poco a poco, acabo llegando al trabajo, donde me tomo un café, para animar más si cabe la mañana.
Salgo con la esperanza de que no llueva, pero al salir, la lluvia se había apoderado de las calles, entonces respiro y me pongo en el centro de la calle asturias, caminando, paseando mientras el agua baja desde mis hombros desnudos hasta la punta de mis dedos. Observo a la gente resguardarse en los portales, incluso la gente con paraguas se refugia. En cambio, Cohen y yo, seguimos avanzando, lentamente por la plaza del diamante, hasta llegar a la calle encarnació. El agua ya se ha colado en el pelo, las zapatillas resbalan al carecer de suela, y por momentos, cuando Cohen estira, siento como si patinara sobre el suelo mojado.
El paseo termina,
la lluvia a parado.
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