jueves, 16 de mayo de 2013

Adiós Fiona


Te encontré en una protectora.
De mil gatos que había,
una gata menuda los apartó a zarpazos.
De cincuenta gatos negros,
ella se hacía notar.
Saltó sobre todos ellos y se puso encima mía
como diciendo
"seré yo".

En una casa particular,
vivíamos en esa época,
con la gata parkinson y Mireia.
Cincuenta metros cuadrados,
que vieron como Parkinson se fue,
y llegaba Malakai y Bowie,
las tortugas asesinas y Sigmund.

El pequeño piso,
fue convirtiéndose en un mini zoo con la llegada del pequeño Cohen,
y los recién nacidos Ramone y la pequeñaja que rápidamente nos dejó.

Con los años, se redujeron los animales,
pero se amplió el espacio.
Solo las tortugas, Cohen y tu continuabais a mi lado;
más que cualquiera de mis parejas.
Cuando estaba mal,
te ponías a mi lado y me mirabas como diciéndome " ya está, tranquilo, yo estoy aquí".

Viejos amigos volvieron a compartir tu vida. 
Ramone y Púar volvían a quitarte esa paz de gata arisca pero noble.

Dos ciudades nuevas,
más gente nueva,
más gatos que convivieron por temporadas.

Pero finalmente,
cuando parecía que después de tantos años podíamos estar bien,
todo se fue al traste.
He tenido que comenzar de nuevo y ya no tengo el espacio ni la paciencia para lidiar con tantas cosas.
Espero que en tu nuevo hogar te traten mejor incluso de lo que yo pude hacerlo.
Han sido muchos años,
nunca supe exactamente cuantos años tenías,
estimo que unos diez.

Y ahora,
lloro tu partida,
lloro,
por que te he fallado,
por que no he cumplido mi promesa,
que era estar contigo hasta el final.
Lloro por sentirme un miserable,
lloro todo lo que no he hecho durante estas tres duras semanas.
Se que eres una gata,
pero te quiero y te extrañaré.

Adiós Fiona.
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