sábado, 25 de mayo de 2013

Duchar, sanear

Necesito una ducha,
que me calme la cabeza,
que limpie mis heridas,
que enjabone mis palabras.

Necesito un paréntesis en forma de agua por mis hombros,
que confunda las lágrimas con las gotas de agua,
que salpique mis emociones,
y ordene mis palabras.

Necesito frotar bien la cabeza,
para que elimine las impurezas,
sanee mi última cicatriz,
y su espuma baje hasta mi corazón.

Que lo blanquee,
lo nutra,
lo cuida,
lo renueve.

Necesito una ducha,
para ocultar el dolor de mis ojos,
la impotencia de mis palabras,
los días de luna.

Necesito una puta ducha,
para alejarme del dolor,
camuflarlo,
mojarlo.

Necesito secarlo,
sacarlo
y volver a empezar
sin peso ni carga.

Necesito una ducha,
para poder ver mi cara al espejo,
dejar de ver fantasmas,
reconciliarme con mi ser.
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