jueves, 30 de diciembre de 2010

Escaparates de cebolla


Llenando los espacios vacíos de mi mente
con cosas inservibles,
con cosas en su mayoría inútiles
pero válidas para pasar el momento.

Al ritmo de la música
mi cuerpo va cogiendo forma de cuerpo
y olvidándose de su mórbido enemigo,
yo mismo.

No quiero dormir,
no puedo dormir.

Necesito más tinta,
necesito más espejos
para poder contemplar el mundo ordenado.

No quiero cosas que no deseo
y tampoco deseo mucho,
solo pienso que deseo.

Miro los escaparates,
miles de niños se amontonan en ellos
pegando sus manos y caras al cristal.
Hecho dos pasos atrás,
desde aquí también lo veo,
nada de lo allí expuesto necesito.
Publicar un comentario