lunes, 27 de diciembre de 2010

Atando abrazos


Abrazos,
abrazos y valor.
No se puede volar sin valor.

El calor de tu cuerpo avivó mis brasas.

Nada tiene sentido
si de él se carece
y aunque el miedo exista
la esperanza también avisa.

La cabeza se deshizo de sus costras
y mi piel se estremeció de nuevo,
pero de gusto al ver tus manos de nuevo en ella posadas.

El tiempo hubiera parado,
el tiempo paró para nosotros.
Ni el frío ni las dudas pudieron evitar
que mis labios se despojaran de el abrigo de cartón
en las que estaban sumidas.


Toda despedida es amarga,
pero amargo ya es el destino,
no puedo hacer más que esperar paciente
y no olvidar que ese cuerpo fue un día mío.
Y que este cuerpo sigue siendo tuyo.

20d 21h 30min
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