sábado, 3 de mayo de 2008

Sueños


Estoy con mis padres,
en apariencia un día normal,
de paseo.
Mi hermana mayor tiene una extraña sonrisa en la cara.
El paseo acaba en un lugar a las afueras,
no se donde estoy.
Habitaciones alargadas y oscuras se abren ante mi.
De pronto me giro y no hay nadie,
ya no llevo ropa de calle,
sino una especie de pijama.
Estoy sentado en una mesa intentando escribir con un lápiz sin punta.
Gritos de agonía y desesperanza aguda invaden el edificio.
No entra el sol por ninguna parte,
veo habitaciones repletas de humedad,
lúgubres,
tristes.
Hay visita,
hombres de blanco se acercan y me hacen preguntas
mientras me miran y toman apuntes.
Después me hacen pruebas estúpidas con formas cúbicas
y Test de Rorschach,
me examinan los dientes y me apuntan con sus linternitas a los ojos.
Oigo voces familiares,
son mis padres.
Mi madre pasa su mano dulcemente por mi mejilla
mientras mi padre se dirige directamente hacia la lokera.
Han quedado para hablar de mi.
Yo continuo sentado en una mesa,
intentando escribir,
pero mi lápiz sigue sin punta.
Intento sacarle punta pero se rompe.
Una enfermera se acerca y me dice que en el piso de abajo encontraré lo que busco.
Llego a la planta baja,
salgo del edificio,
nadie me dice nada,
me siento invisible,
parece media tarde,
posiblemente estemos en otoño,
todo esta gris.
Llego a una estación de renfe y me subo al tren.
Bajo unas paradas después.
Delante del anden hay un puente que comunica con unos edificios.
Cruzo el puente y me dirijo a una plaza que hay entre los edificios.
Tengo la extraña sensación de haber estado aquí antes.
Me doy una vuelta por la plaza,
la inspecciono,
grupos de chavales con motos,
señoras con niños...
agacho la cabeza y me amago debajo de un edificio
mirando las vías del tren...

...suena el teléfono.
Estoy despierto,
en mi cama,
el gris a pasado al color.
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