martes, 20 de diciembre de 2011

Tenues momentos

El tiempo parecía parado, totalmente detenido. Solo el humo del tabaco, paseaba tranquilamente por Limbo aquella noche.
Solo la música improvisada de Dizzy G y Charlie P, con la maravillosa voz de Billie, rompían ese ambiente tan tranquilo.
En mi mesa, allí estaba. Sentado al lado de una botella de Vino, un cuenco de Cacahuetes, una libreta en blanco y un lapicero sin punta. Acababa de mandar a paseo a Esopo y Pablo. Uno por sus fábulas y el otro por su manera de ver el amor terrenal. No era el momento. Solo  intentaba tener mi propio momento. A veces deseado, otras robado o interrumpido. Solo ansiaba mi momento.Pero ni una palabra lograba sacar. Ni un pensamiento certero, apropiado, continuado.
Miles de sueños había tenido en las últimas noches. Demasiado extraño es soñar, para un soñador como yo.
Miles de caras y voces conocidas salían en los sueños, pero ningún orden o sentido encontraba en ellos.
Pero en todos ellos, una presencia maligna aparecía continuamente. Mutilaciones, asesinatos, aberraciones. Todos se entremezclaban en una espiral sin sentido.

La botella bajaba en contenido, y con ella subían mis pensamientos y preguntas. Pero no hallaba la manera.
En ese momento Cortázar entra en Limbo, me saluda y se acerca a la mesa con una botella de Ginebra. Con una sonrisa amable se sienta a mi lado y me susurra :
- Joven e intrépido amigo, tengo para ti unos versos escritos en vida, que para ti hoy puede sean de ayuda.

"Creo que nada vale contra esta caricia
abrasadora que sube por la piel
Ni el silencio, ese desatador de sueños.

Vivir,
oh imagen para un ojo cortado,
boca arriba perpetuo"

Entonces, dejó la Ginebra, volvió a sonreír y me dejó de nuevo solo en la mesa.
Solo, pero al mismo tiempo despejado y limpio. Extrañamente relajado y pensativo.
La mano cogió el lápiz y comenzó a pensar en versos, que a su vez llevaban a otros. La noche comenzaba para mi... 


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