sábado, 24 de diciembre de 2011

Días nublosos, mañanas grises

"Qué hora es?, el reloj marca la una del mediodía. Joder!!, no recordaba la última vez que despertaba a esta hora. He de levantarme enseguida. El calendario marca el 24 de diciembre. Los gatos están ansiosos por comer, mis dientes también lo están. Los restos de café y tabaco de la noche anterior deben ser eliminados. Miro mi reflejo en el espejo, recuerdo mi último sueño; recuerdo estar jugando a un juego, no se cual, solo recuerdo que era invención mía. Esputo la pasta dentífrica y seco mis labios.
Los gatos me acompañan hasta sus comederos, maullando con fuerza, como si estuvieran hambrientos.Malditas bestias, que con tantas cosas que he de hacer, ellos reclaman con antelación las suyas propias.
Recojo la ropa todavía húmeda. Con esta niebla, se antoja imposible que un cubito de hielo se convierta en agua...
Recojo la ceniza de la chimenea, todo el salón tiene restos de ceniza. Barreré el salón...y sacaré a los perros,
que me miran tumbados en el sofá deseando salir al mismo tiempo que notan en mi cara la tardanza de la hora.
La máquina de escribir aun contiene mis últimas palabras de anoche. Escritos sin acabar, palabras por salir, pensamientos confundidos. Acaso tengo la crisis Barton Fink?. No, no lo creo. Si así fuera, me encontraría largos pasillos con un feo y añejo papel cubriendo sus paredes.
Salgo a la calle. La niebla es tan espesa, que es difícil distinguir la acera, un vecino o recordar cuando fue la última vez que salí de casa sin que ella estuviera esperando.
Los perros salen veloces, me he abrigado bien. A pares; dos pantalones, dos chaquetas, dos camisetas, dos...cuatro calcetines y mi gorro. Aquel que deja que vea solo lo que quiero, aunque la niebla lo impida. No parece que halla mucha gente en la calle. Oigo villancicos y se ven luces de neones al fondo, animando a los pobres consumidores a sacar del banco hasta el último penique para apaciguar sus fiestas consumistas.
No tengo correo. Estos días son para estar de fiestas. Religiosos y ateos se sonríen mutuamente. Unos por el culto a su dios, los otros por que ese mismo dios les permite unos días de descanso. Y todo esto, con un manto grisáceo producido por una extensa niebla. Feliz consumo pienso para mí.


Silencio, encuentro silencio en mi vuelta a casa.
Sirvo la comida a los perros y miro si queda café. Cojo una taza de ayer y le doy el mismo uso; considero que si un utensilio ha sido recientemente utilizado para una labor, no tengo que coger uno limpio para ese mismo uso. Sirvo el café. Está frío, como la calle. Me es igual.
Me siento delante de la máquina de escribir. Los gatos se han quedado afuera y piden a gritos que les abra la ventana. Les miro, mientras mi mente tararea una canción, que me transporta a lugares en los que el humo sustituye a la niebla, y la voz me produce palabras"

So you cry
What´s it about, baby?
You ask why
Blues had to go and pick you
So you go
Down to the shore, kid´s stuff
Don´t you know
There´s honey in the store for you, big stuff
Let´s take a ride on my  gravy train
The door oper wide.
           
                                             Big Stuff - Billie Holiday


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