domingo, 25 de diciembre de 2011

A mi árbol herido


Una mañana,
al río por leña fui.
Buscando árboles caídos
y ramas rotas, dí contigo.

Creyéndote muerto
una rama corté;
y al ver tu verdor
el remordimiento recorrió mi ser.

No fue mi intención,
créeme.
No quería causarte dolor.
No pretendía causarme terror.

Un ligero grito oí cuando la rompí.
Un escalofrío,
o un pequeño descuido?,
Pero sí que sentí un ligero hastío.

Y es por ello que me disculpo.
Dicha sensación aún tengo en las noches,
y más aun por las mañanas en el río.
Así que pido perdón por mi descuido.


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