viernes, 30 de diciembre de 2011

Es lo mismo

Cada mañana el peso de la vida se apoya en tu espalda,
das un par de vueltas en la cama,
pero se mantiene encima,
aprisiona tu oreja,
atrapa tu mente.

Saltas de la cama intentando escapar,
el tiempo te persigue,
y con el, los fantasmas.
El café marca una pauta,
bañada en imágenes,
en sueños,
en tiempo.

Tirándolo esperas el mañana,
que a su vez espera más tiempo.
Tiempo que pasa,
tiempo que tiras,
tiempo que esperas un mañana mejor
mientras tiras el que posees,
buscando más tiempo para pensar.

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