jueves, 19 de mayo de 2011

Aquellos

De injusticia llena el mundo
su propia vanidad,
asuntos perdidos del miedo,
papeles escritos y mordidos.

De justicia nos llenan los corazones
cuando somos infantes,
perdiendo poco a poco
aquel sentido dado a la razón.

Los hijos de la tierra
regresan a su madre,
pero ella no les da palabras
ni sosiego,
solo aguarda en su morada.

En el pasado se fijan algunos,
de donde vienen los miedos,
donde nadie aprendió a avanzar,
donde se guardan en cajas
las palabras mal efectuadas.

Y mientras la tierra que pisamos llora,
los hijos de las leyes ríen,
los niños perdidos claman,
las manos miedosas se esconden,
los ojos vidriosos se tapan.

No guardamos más que muros,
que unos levantan
sin previo aviso
y otros se encuentran tras su ventana.
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