lunes, 19 de noviembre de 2007

Erase una vez

Un lobo sin sombra,
o en busca de ella.
En su camino,
el Lobo fue conociendo a diversos personajes
a los cuales les contaba sus historias
y la búsqueda de su sombra.
El Lobo en su largo viaje,
encontró todo tipo de personas,
a las que trataba de igual manera
y a las que mostraba su afecto y respeto.
El Lobo siempre andaba con la vista en el suelo,
sin fijarse en lo que tenía delante,
sin darle importancia a esos detalles.
Un día al Lobo le abrieron el corazón.
El Lobo,
al verlo,
tiro dos pasos hacia atrás.
Se sentía profundamente conmovido por ello,
pero aun así,
sabía que no podía aceptar regalo de tal magnitud,
que aún le kedaba por andar,
que ya lo había explicado.
El Lobo levantó la vista y contempló toda la belleza que se le ofrecía,
todo el encanto y amor que le esperaba.
Incluso una gran parte de el ,
deseosa de aceptar,
era contraria.
Esa parte quería más que nada volver a sentir el calor...
...pero aún no.
El Lobo recogió muy a pesar suyo su corazón
y siguió su camino en busca de la sombra perdida...
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