domingo, 1 de noviembre de 2015

Adiós de amor








No puedo,
no quiero.
Decirle adiós a lo que más quiero.

No quiero,
aunque debo.
Dar un paso al lado,
sin disfrazar su significado.

No puedo,
pero lo hago,
ya que si no es en palabra,
no quedará su recuerdo.

Días sin hambre,
noches sin sueños...
noches que ya no tocarán jamás tus pechos.

Tengo que hacerlo,
tengo lo que tengo.
Nada de lo que soy
quiere esto.

Por mis adentros,
quemándome por dentro,
del amor que siento,
que no quedó completo.

Lo digo con lamento:

Amor de mis amores,
lo que fue ayer,
que lo congelen mis retinas,
que lo guarden en lugar seguro,
que lo que digo es bien cierto.

Jamás creí ni creería
que de algo como esto,
crecieran lirios a la altura de tu belleza. 

Y aunque de esto no salga un final perfecto,
volví a amar y sentir lo que es ser dichoso,
ya que de amores como este,
obviando los días grises de extrañas batallas,
me llenaban la vida tus voces y sonrisas matutinas.

Hay amores,
más grandes para muchos,
por tiempo,
por vida.
Pero el mío hacia tu dulzura,
caló hondo en mi armadura.

No se como seguir esta despedida,
sin pensar en tus labios carnosos,
en tu figura al espejo,
en tu mirada lobuna.

Hay amores que perduran en el tiempo,
otros en los hechos,
pero el tuyo se queda para siempre en el lugar de las cosas que jamás debieron perderse.


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