martes, 19 de abril de 2011

Plantar


Coge un puñado de tierra,
coge una semilla,
haz un pequeño agujero en la tierra y deja la semilla,
riégala y espera.
Espera paciente,
mímala,
nunca te olvides de ella,
protégela del sol
y riégala cada día en su justa medida.
Si has sido cuidadoso obtendrás el fruto esperado
convertido en una dulce y hermosa flor.
Si no sale nada...repite los pasos una y otra vez...
hasta que un día...
...salga.
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