jueves, 18 de julio de 2013

Gracias

Por enseñarme que de los errores se aprende.
Por enseñarme que cuando caes tan bajo, solo has de remontar el vuelo.
Por demostrarme que aun soy capaz de sangrar cuando me hago daño,
por que aun quedan lágrimas en mis ojos,
por volver a contemplar las noches en su totalidad, con toda su hermosura.
Por hacer que mis manos vuelvan a escribir palabras.
Por demostrarme que no hay nada más importante que uno mismo, en su plenitud y en compañía de los demás.
Gracias,
por devolverme mi ser, mi espíritu, mi esencia.

Pero gracias sobre todo,
por demostrarme que se puede ser feliz,
aunque no tengas nada,
aunque estés solo,
aunque todo esté de culo.
Ya que en esos momentos es donde realmente enseñas lo que vales,
y lo haces para ti mismo.
Ya seas un perdedor o un soñador.
Eres lo que eres
y de eso se aprende a vivir.
Con una sonrisa,
con buenas palabras,
con buena energía...
y es precisamente eso,
lo que te lleva a volver a colocarte
en ambos sentidos.
A compartir tu esencia y recibir la de los demás,
sin complejos, sin bajones.

Gracias,
por dejarme ver,
que a este cuenta cuentos,
aun le quedan muchos que escribir.

Ser felices!



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