viernes, 18 de diciembre de 2015

La vida



La vida no se programa,
se fuma;
que no esfuma.
La vida se mima,
te da hachazos,
te somete,
te hostiga;
pero también mitiga.
La vida te da chispa,
gracia,
experiencia,
energía,
te da alegrías.
La vida te da lo que te quita,
y te la devuelve del revés.
La vida no somete,
no instiga,
no promete.
La vida solo es vida,
episodios,
sabiduría,
miserias
y penurias.
calumnias y mentiras,
promesas y fantasías.
La vida es un pentagrama en blanco,
una corchea a destiempo,
un compás sin acabar.
Es Lorca,
Huxley,
Poe,
Ginsberg,
Hesse.
La vida es una película cuando te quedas dormido.
Es un paso hacia alguna parte,
un guión de Lynch,
una poesía suicida,
un plato de pasta.
La vida es un beso profundo,
es confiar en alguien que te falla,
montar en una montaña rusa.
Un disco de Dylan,
de Cohen,
de Cave...
de parchís.
Es un depende,
un factor,
un detonante.
La vida es caer,
tocar fondo,
odiar de corazón,
un sueño al pasado.
La vida es creer,
levantarse,
amar,
reír,
llorar.
La vida es aquello que se escapa entre los dedos de la mano,
abrazar la almohada,
soñar despierto,
hablar solo,
sonreír al desconocido,
temer lo desconocido.
La vida es compartir,
desear,
crear,
querer ser aquello que realmente eres.
La vida es llevarte patadas indefinidamente,
elegir,
equivocarse,
disfrutar,
bailar bajo la lluvia,
jugar con la nieve,
confiar en aquello que ya no está;
desear que todo aquello no pasara,
mientras sonríes hacia lo que pasó.
La vida es una carretera interminable,
en la que no sabes para donde irá la próxima curva.




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