sábado, 27 de abril de 2013

Lluvia

Caminando bajo la lluvia,
de camino a un piso vacío,
la lluvia ilumina mis pasos,
que inconscientemente, siguen un camino amarillo
marcado por el color de las farolas.

Levanto la cara, para que el agua choque contra ella y sonrío.
Le sonrío al infortunio,
a la ironía,
al final de esta pesadilla,
o al principio de una peor.

Pero sigo andando,
sin prisa, ya llegaré.
Por mis zapatillas,
el agua ya se ha filtrado hasta los calcetines,
y de ahí a los pantalones.

Poco importa ya,
no hay prisa.

El camino recuerda al anterior,
el mismo orden,
las mismas calles,
pero voy más allá.

Saludo a la sagrada familia mientras enciendo un cigarro
y continuo mi camino.
Piso un charco,
pero poco importa,
hace tiempo que podría ir descalzo.

A lo lejos una chica con las puntas decoloradas.
Será ella?, continuo andando?, me detengo?.
Pero no lo es,
respiro y continuo.

Un sombrero me encuentro en medio de una calle,
es bonito,
de mujer,
pequeño.
Lo cojo y continuo,
miro hacia arriba.
Ya he llegado.

Entro en la casa,
me quito la ropa mojada
y la cambio por ropa limpia,
seca,
cómoda.

No hay perro esperando,
no hay gata exigente,
no hay nada en las sábanas.

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