jueves, 15 de enero de 2015

Pinceles

La vida, a veces, puede ser puñeteramente injusta. Cuanto más adversa es, más proyectos te salen,
 más correos recibes de amigos que te muestran lo que hacen, que quieren saber tu opinión, que vuelves a estar en la ola.
La vida, a veces es una locura.
No hay manera de entenderla, solo de acompañarla y aprovechar su marea, dejarte llevar y disfrutarla. Los momentos totalmente extensos en el plan artístico funcionan así, como mareas. Y por lo tanto no se pueden controlar, solo debes dejarte llevar, que te lleven, vivirlo, seguirlo, amarlo.
En un mundo como este, solo puedo agradecer el poder compartirlo con seres tan perturbados como yo. Donde los sentimientos y la poesía se cruzan y aman, se comparten, se transmiten.
Realmente me enorgullece haber pasado o pasar por cada uno de los artistas con los que he coincidido. Haber sido parte de alguna neurona perdida de su mente, en la cual se hallan los tesoros que poseen. Y que ellos sean parte de aquellas neuronas mías.
Es por ello, que intento plasmar en palabras, a través de un proyecto personal, la imagen humana de una generación perdida, angustiada, ofuscada....pero llena de vida, de arte, de música, de ideas, de vida.
De cada uno de los personajes que somos. De una generación robada al presente, pero rescatada en forma de arte, de sentimientos, de pinceladas de autor.
Todo forma parte de un abismo en nuestro interior. De aquello que somos, que sabemos que somos y que mostramos al mundo.
Aquí estamos y aquí seguimos.

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