domingo, 6 de enero de 2008

El Jardinero

Tengo un jardín enorme,
lleno de flores hermosas .
Esas flores las reparto sin miedo,
a todo el mundo.
No se acaban nunca.
Me gusta regalarlas,
compartirlas,
mirar cuando las regalo.
No quiero venderlas,
ni quedarme sin jardín,
ni hacerlo exclusivo.
Es aquí cuando llega el dilema.
Creo que ahora mismo sería un error para todos.
Pero tampoco tiene que serlo.
Hubo un tiempo en el que el jardín fue exclusivo,
pero no funcionó.
Prefiero repartirlas por doquier,
con alegría,
con cariño.


Es todo un orgullo que se aprecie mi trabajo con ellas.
Que se las aprecie tanto
como para llorar por ellas,
para quererlas solo para ti...
...para querer que sean para todo el mundo...
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