jueves, 12 de febrero de 2009

Fuego


Cada vez que me acerco a ti
mi tiempo se desvanece.
Veo pasar la vida,
quemándose poco a poco.
Observo como devoras a tu presa.
Por fuera,
rodeándola,
sigilosamente...
hasta que entras de lleno
acabando así con la poca resistencia que había.
Devoras lentamente,
cada capa,
cada rincón,
dejando solo las inútiles cenizas detrás de ti.
No puedo quitar la vista de ti,
me comes el tiempo,
aunque el reloj no pase...
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