miércoles, 25 de marzo de 2009

In - A - CAVADO

En que buena hora vinieron a llamarme a la puerta,
cientos de emociones y recuerdos.
Aquellas sensaciones a las que no te puedes negar,
a las que tu estás pegado.
A veces es agradable encontrarlas,
conversar con Amanita
mientras das vueltas a unos escalones buscando mas versos que expliquen una situación.
Añadiendo esa pizca de humor que tiene todo ser miserable.
Por que miseros somos,
pero tan grandes que no lo sabremos jamás!
Y al dejar inacabados tantos versos,
escondo mi alma,
siendo tan miserable como el cielo que se anhela.

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