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jueves, 25 de marzo de 2021

Noches eternas para lunas llenas

 

En las noches eternas busco la calma entre somníferos y cuentos. Sin que ninguno de ellos aporte el fin que busco. Muchos adjetivos valdrían en este nefasto año de mierda que todos llevamos. Gobernados por idiotas, ceñidos al plan maestro de la estupidez, buscando un consuelo a la venta, mirando por la ventana la llegada de un nuevo día que nunca llega.

Y el tiempo continua su curso.

En la búsqueda de la vida, he perdido todo cuanto tenía que perder, he seguido adelante por caminos de fango, he dudado de todo, incluso de mí; sobre todo de mí. 

Lucho cada día por volver a trabajar, por el respeto de ganar el pan y de sentirme como un puto ser humano normal. Encontré el amor que no saqué de mis repetidas y nefastas relaciones en la cocina. Pero ahora no tengo fogones, ni tengo abrazos. Maldecí mi desdicha alejándome de todo aquello que me repudiaba, pensando que el rechazo me cobijaba. Malgasté palabras mágicas, quité valor a otras, busqué nuevas en el saco, pero solo quedaba barro y no tenía valor para inventar otras. Cambié de vida tantas veces como de pareja, sin que ni una ni la otra me dieran sosiego.

Y el tiempo me adelantó de nuevo.

Entre palabras y silencios intento comprender todo aquello que no cuento. Buscar el momento, trazar un color al viento, un puto camino sin tormentas, un puerto para el pirata, una baldosa amarilla, un bar mugriento para H.H, un reloj sin tiempo para el conejo, un recuerdo para el Nexus, una lágrima para Gudú, un dedal de Wendy.

En las noches eternas de los días repetidos, busco un te quiero y no un lamento.



sábado, 30 de enero de 2021

Los cuenta cuentos

 

Hace muchos años, conocí a un par de tipos muy peculiares. Hablaban muy alto, en todos sitios. Parecía que siempre estaban de fiesta, conocían o decían conocer a mucha gente, bailaban por casi cualquier cosa...pero sobre todo, parecían felices.

El rasta ( llamémoslo así ), acababa de romper con su chica después de un año complicado. Digamos que aquello le impulsó... al borde del suicidio. 

Tras pasar tres días encerrado en una habitación llorando como una magdalena, se fumó un porro. Y ya sabemos que después de un porrito, las tripas hablan. Por lo que se fue a comer al restaurante más grasiento que pudo encontrar, cruzo la mirada con una chica y olvidó el nombre de la malvada y puta* de su ex.  

(*Realmente pensé en poner Bruja o Víbora, pero lo creí ofensivo)

Por su parte, el calvo ( así será nombrado ), acababa de pasar prácticamente por lo mismo que el "pringao" de su amigo. Con la diferencia de que el Calvo se quedaba sin casa.

Así, que el entendimiento fue inmediato.

Una puta mañana cualquiera: ( por cierto, suena el teléfono )

- Hey - Dice el Calvo 

- Hey - Contesta el Rasta

( el hey, está bien. Sin exclamación. Lo que se le conoce como el saludo no efusivo )

- Qué dices...? - Pregunta el tarado que ha llamado

- Pué mira...aquí - Contesta el filósofo rastafari

- Pues vale...me subo o qué? - Asiente/pregunta//va pá arriba el Calvo

- Venga! aquí te veo - Responde una neurona fumada del Rasta

Y así, un día como otro cualquiera. Digamos frío, con niebla o mucha niebla y puede que lluvia... Un puto día normal en aquel lugar normal, llegó el Calvo a casa del Rasta. Vale!

Al menos es lo que me contaron.

Yo los conocí una día bailando encima de una maceta redonda. Eran dos gilipollas que me hicieron gracia. Bailando y cantando una estupidez mientras no paraban de reír.

Después de unas cervezas pude conocerles mejor. Cuando salían de fiesta, solían no conocer a nadie, pero al rato, se hacían con todo el local. Todo el mundo quería estar al lado de esos chiflados. Y cuando digo todo el mundo, me refiero a todo el mundo.

Siempre estaban rodeados de artistas, músicos...y mujeres. Muchas mujeres.

Que cómo lo hacían? La verdad? No tengo ni puta idea! Pero se metían en los camerinos de los conciertos, les invitaban a chupitos y las camareras les daban sus números de teléfono. Jamás vi a ninguno de ellos apuntándolos. Les daba igual. Eso, o iban tan fumados que ni siquiera lo recordaban.

El rasta era el típico de pantalones anchos, paz y amor, bla bla bla. El típico guapito gilipollas que se me merece una buena hostia. Dicho de otro modo: el cabrón que se va a follar a tu novia.

El calvo era más afable. Con su cara angelical, su mirada difusa y su buen temple. Lo que yo llamo un futuro psicópata en potencia. 

El calvo tenía gafas, no veía una mierda!. Una vez le pedí que dejara de mirarme y contestó que estaba mirando a otro sitio. Otras veces te hablaba muy pausado y terminaba diciéndote que podría quemarte vivo.


Pero juntos, tenían el don de animar todos los sitios.

Una tarde cogieron un coche de juguete que estaba en la basura, miraron a su alrededor y se dirigieron a una calle, muy estrecha, que hacía pendiente. La calle era de piedras, se lanzaron alrededor de tres veces cada uno. Y no se mataron.

Una mañana, después de una fiesta, se metieron en el campo de al lado, a recoger balas de paintball...mientras los que jugaban a la "guerra" no cabían en su asombro al verlos agazapados y riéndose sacando balas y gritando bien fuerte el color de cada una.

Otro día, en una cafetería. Una cuchara se cayó al suelo. Los dos se miraron y comenzaron a cantar una canción que era algo así como, cito textualmente:

El baile de la cuchara,

el baile de la cuchara,

el baile de la cuchara.

Y así hasta que se cansaban.

Estuvieron poco con esa gilipollez? No, eso perduró. Cambiaban la palabra "cuchara" por cualquier otra.


Era habitual encontrártelos por la mañana, comprando el pan en pijama, con las zapatillas de pies de dinosaurio y la sonrisa de oreja a oreja. Siempre me preguntaba si se acaban de despertar o si dormían alguna vez.

En una de sus noches, el calvo pilló cacho. 

- Hey tío, con quién estás ligando? - Le pregunto

En esto, que el rasta salía del baño.

- He visto un monstruo! - Dice riéndose

- Que dices, tío? - Responde/pregunta el calvo

- Era como una mezcla entre el pingüino y Margaret Thatcher, joder tío!!! que fea! - Responde el rasta

Al ver al rasta hablar de aquella manera, nos reímos y pedimos unos tragos.

- Hey calvo! - Dice una voz femenina a nuestro lado

Al verla, el calvo nos la presenta.

- Esta es ( no tiene importancia ) - Dice el calvo

Al verla, el rasta se pone colorado, sus ojos comienzan a lagrimar y se atraganta con el trago. La chica vuelve con sus amigas y se cita con el calvo para más tarde. Pero mientras se daba la vuelta, una carcajada del rasta la siguió un estruendo en forma de adjetivo.

- La fea!!!!! es la fea!!!! - Gritó el rasta

La noche siguió entre alcohol y risas, lo que provocó que tres tíos alcoholizados y con una mente privilegiada para el cachondeo, pasáramos la noche jugando a:

"Escapa de la fea"

Se trataba de huir, de una manera muy absurda y poco disimulada de aquel ogro.

Meses después, una noche, la fea en un encuentro random con el calvo le preguntó:

- Porqué me llaman, la fea? - Pregunta eso

El calvo, la miró dulcemente, le dio un beso entre la frente mal construida y las enormes gafas de culo de vaso y le dio aquellas dos palmaditas en el hombro; mitad paternales, mitad duele mirarte. Y no dijo nada.

Otra noche en una fiesta coincidieron tres amantes de el rasta. Mientras esquivaba a una, se le presentaba la siguiente y al rato la siguiente de esta. El tío, ni corto ni perezoso, lo llevaba con una pasmosa y muy asquerosa normalidad ( Maldito hippie de mierda. Ahí se muera, mucho ). 

Tenían un imán para todo. Y eso también incluía a los mega freaks.

Una noche, un chico que llevaba una camiseta de un equipo de fútbol y que parecía que tenía epilepsia por su manera de bailar, se unió a nosotros. Le llamaron Cassano.

Pasamos toda la noche animándolo a bailar en el podio y acercarse a las chicas con esos movimientos pélvicos tan escalofriantes. Esperando que alguien llamara a la policía y se lo llevaran.

Esa noche nos fuimos todos a la casa punk. Por la mañana, al despertar a Cassano:

- Calvo!!! esto...el tío este no se levanta. - Dice el rasta

- Que dices? pues dale un hostia! - Responde el calvo

El rasta volvió a intentar despertarlo:

- Oye...tío...va tío...que tenemos que largarnos - Le dice el rasta

Al ver que no se levantaba, el rasta levantó su cabeza, descubriendo un gran manto de Ectoplasma! Si, qué pasa? era Ectoplasma, como el de los putos cazafantasmas.

- Joder tío!! - Grita el rasta

- Que pasa? - Pregunta el calvo

- Cuando veas tu almohada... - Le contesto

Entonces, Cassano despertó.

- Hey tíos...!! dónde estoy? jejjejeje - Dice Cassano

Nosotros, aun en shock por el Ectoplasma y Cassano explicándonos que se tomaba una medicación muy fuerte para no tener que matar a la humanidad.

Salimos todos hacia el mismo sitio, así que subimos juntos al tren. Allí, en el tren, Cassano intentó sentarse con nosotros, a lo que rápida y educadamente le dijimos:

- Pero tú estás chalao? anda y tira pa ahí con tus babas Ectoplasmósicas! - Le indicó "dulcemente" el calvo

Cassano, lejos de venirse abajo, se sentó en los asientos de al lado, se puso cómodo y estuvo durante 45 min, soltando babas justo al lado de una pobre mujer asustada.

Luego lo dejamos por ahí.

Una tarde me invitaron a su casa. Era como una especie de bar punk o habitación adolescente, con muchas fotografías, un acuario que separaba la cocina del salón con dos tortugas mancas en su interior, una televisión enorme y el escritorio al lado.

El rasta podía estar en el escritorio y hablar contigo, fumarse un porro o soltar un chiste y de pronto te miraba y decía:

- Joder tío! que bueno...tío!!! - Y se ponía a escribir


El calvo, te hablaba de la música que estaba sonado, mientras miraba una película sin sonido, contestaba al rasta y se rascaba los huevos tranquilamente.


Hasta aquí bien, no?

Lo curioso, es que esos tíos estaban hablando de tres cosas a la vez, mientras veían una película sin sonido y se enteraban de ella; incluso era uno de los temas de conversación. El rasta mientras, escribía una puta novela y cuando querías darte cuenta, el calvo ya te había puesto una mantita y te hablaba sobre filosofía!

Así que les pregunté:

- De qué cojones trabajáis? Cómo os ganáis la vida? - Piensas que son secretas o Aliens


El calvo me contesto que ellos creaban vida. Cuentos de vida.


Eran cuenta cuentos. Pero en su caso, antes de escribirlos, los vivían.





Para Miguel Cano. Mi psicópata preferido. 

Y para su padre, que estará leyendo esto allá donde esté. 

martes, 1 de diciembre de 2020

El payaso sin suerte

  



Se apagaron las luces

después del espectáculo.


La gente aplaudió con júbilo 

y salió con orden de la sala.


Los técnicos recogieron el equipo,

los actores brindaron contentos,

los productores contaron billetes.

Y el payaso?


El payaso se sentó en el escenario

secando sus lágrimas

sin buscar consuelo

 ni porqués.

Viendo que cada noche cambiaba el guion

y que al final

el show que llevaba su nombre

 siempre acababa igual.


Para esa noche

preparó un número con una pulga

que encontró semanas atrás en su cama.

Pequeña

asustada

nerviosa

aunque a la vez viva

alegre

eléctrica.


Entre migas de pan y canciones se hicieron amigos

jugaron 

rieron

y soñaron.


Esa noche el payaso salió confiado al público

pero al abrir la diminuta caja de la pulga

ante su sorpresa

se halló que estaba vacía.


El público rompió a reír

viendo a el payaso

arrodillado ante la caja

llorando desconsolado.


Fue una historia corta

pero una más triste

en la vida del payaso

que ya todo lo ve de paso.




domingo, 5 de enero de 2020

En tres paradas


Llevaba puesta una sonrisa por chaqueta,
sus ojos denotaban alegría,
el paso de una gran noche acompañado de buenos amigos.
Su cara no era de cansancio, a pesar de la hora,
su cabeza aun seguía el ritmo de la música,
solo eran tres paradas de metro hasta su casa.

Una buena entrada de año,
olor a grandes retos,
esperanzas y sueños de mejor vida.
Las paradas seguían su paso,
su espalda reposaba contra la puerta de salida,
un áurea blanca envolvía todo su ser.


El sonido del teléfono paró la música,
contestó de manera vivaz, radiante, 
incluso diría que tierna.
Acto seguido,
su mano agarró fuertemente la barandilla,
y toda la luz que tenía alrededor; se apagó.

Las puertas del metro se abrieron en poble sec,
cabizbajo y con lágrimas en los ojos bajó del vagón,
guardó el teléfono y respiro fuertemente hacia la salida.
El metro se puso en marcha,
perdiendo la figura de aquel ser luminoso...
...que perdió la luz.

jueves, 2 de enero de 2020

Cuervo


El cuervo esperó paciente mi llegada,
jugó sus cartas y logró sacarme de mi morada.
El cuervo esperó paciente mi caída,
sabiéndose ganador de una partida maldita.
El cuervo supo verlo a lo lejos,
lo que unos decían y otros intuían.
El cuervo limpió bien su plumaje,
no quería asistir sucio a tal ensamblaje.
El cuervo y solo el cuervo,
lo único que tuve más allá de estos versos.

lunes, 7 de octubre de 2019

Divagaciones



A veces quiero huir.
De la gente que dice que me quiere y me oprime,
de la gente que me crea sueños y me teme,
de la gente que dice que me cree y me miente.

A veces quiero desaparecer.
De una vida que no confía,
en la que tengo que hacer puntos,
que no te valora por que si,
que te margina e intenta oprimir.

A veces quiero no ser.
No gastar mi energía en cosas imberbes,
no dar razón a la estupidez,
no dar abrigo a la desfachatez.

A veces quisiera no ser yo mismo.
Ya que es justo lo que a nadie le gusta.
Me gustaría tener un manual,
un algo que seguir,
una biblia de los cojones que fuera idónea; contemporánea.

A  veces escribo para vivir.
A través de las letras y sus significados,
de sus tildes y verbos,
de su sintaxis y correcciones.

A veces quiero y no puedo.
Ya que no está en mis manos ni en mis huesos,
ni en mi mente y mis sueños,
ni en mis sonrisas y mis cuentos.

A veces no me ubico.
Me quedo parado,
expectante en un mundo de monos,
helado ante el calor del olvido.

A veces solo miro y asiento.
Pensando en otro lugar,
en otra época,
en algún lugar donde colocar la ficha que no encaja.













viernes, 11 de marzo de 2016

Para ti


Cuando entró al túnel, una luz cegadora le cerró los ojos. Al abrirlos de nuevo, un mar de burbujas se acercaba hacia ella. Dentro de cada una había un recuerdo. Todos y cada uno de aquellos recuerdos que había perdido.
Los nacimientos de sus nueve hijos, la boda con el hombre de su vida, aquellos años inolvidables en Sidi Ifni, la vida en Madrid, sus trece nietos y 7 bisnietos, los viajes con la caravana, los bailes, el Belén en Navidad...
Todos los recuerdos que aquella maldita enfermedad le había robado, pasaban ahora brillantes a su lado.
Según avanzaba, entre burbuja y burbuja un pintalabios, un vestido, colorete, unos mini zapatos...y una voz a lo lejos hermosamente familiar.
Ella, sin poder aún reconocer la voz, se fue arreglando, se calzó los diminutos zapatos, se peinó y maquilló hasta que aquella voz se fundió con música.
Entonces escuchó claro: "Guillermina, Guillermina, date prisa, que el baile empezará sin nosotros".
Cogió la última prenda que le faltaba, el bolso y se apresuró dejando atrás en túnel.
Recordaba perfectamente aquella voz, la voz de su amado que tanto había extrañado. Le cogió de la mano y se fundieron en un solo ser para toda la eternidad.



                                                                                       A mi abuela...a mis abuelos. 

martes, 3 de noviembre de 2015

Cuenta la historia


Esta es una historia jamás contada. Una historia teñida de sangre, de sufrimiento, de amor. Entre un licántropo y una posadera.
Hace mucho tiempo, en el antiguo valle de Poe, dentro del país de los cuentos perdidos;
Cuenta la leyenda, que en las vastas montañas de Poe, un lobo atormentaba a los pastores. Por aquellos tiempos del largo invierno, arrasaba el ganado, e incluso algún campesino. Creando el terror en el valle.
Nadie pudo darle caza jamás. Ni los campesinos, ni los más intrépidos cazadores de todo el valle.
Decían que aquel animal era el mismísimo diablo, aunque pocos realmente habían llegado a verlo de cerca.
Hasta que una noche un niño, armado con la escopeta de su padre, al ver una sombra acechando al ganado, disparó al azar. No encontraron nada, solo los restos de sangre. Los hombres siguieron su rastro hasta el río, pero misteriosamente el olor y las pisadas desaparecían al llegar.
Tres kilómetros más al norte estaba el pueblo de Cortázar. Allí en el Mesón del Tresor servían la mejor cerveza y el mejor estofado del Valle.
La gente comía y bebía, cantaban canciones de grandes hazañas pasadas, pasaban el rato en una armonía alcohólica y culinaria, como tantas y tantas noches en aquel lugar.
Entre fogón y fogón, Liviana, la posadera escuchó un aullido de dolor. Al escucharlo, salió a ver que era. No vio nada a simple vista.
- Un perro cualquiera - pensó.
Salió con tres platos al comedor, donde la gente seguía impasible al frío y los tormentos de fuera.
Entonces algo llamó su atención. En una de las mesas del fondo, sin el calor de las velas, una sombra se hallaba sentada. Se acercó con la intención de ver que deseaba, entonces alumbrándolo con su candelabro vio a un hombre, de negros y largos cabellos, mirada penetrante, delgado y algo mojado y vacilante.
- Qué desea? - Le preguntó ella.
- vino - espetó este con la mirada perdida.
Levaba la ropa mojada y rota, su cabello estaba sucio, como el resto de su cuerpo, su brazo derecho temblaba, manteniendo la mano en el bolsillo.
- Le dejaré unas velas en la mesa - le dijo ella.
- No, sin luz! - contestó el de manera contundente.
Minutos después, Liviana le sirvió el vino. Al servírselo, el alargó su mano derecha y agarró la botella. La mano le sangraba profundamente. Al ver él, que Liviana se había percatado, se giró bruscamente y le pidió que se fuera lanzándola tres monedas de bronce. Mucho más de lo que valía el vino.
Aquel ser, permaneció durante horas en el mesón. No se movió de allí, observaba desde su asiento y de tanto en tanto pedía más vino. En una de esas ocasiones, Liviana le llevó un pañuelo.
- Será mejor que se limpie esa herida - Le dijo ella.
Entonces, el la miró y le dio las gracias.
Liviana era una chica Lozana, de cabello negro y largo, con una mirada penetrante y de tono alegre.
Ella le miró y le sonrió.
- dime tu nombre- Le dijo el.
- Liviana -
- Yo soy Ledger - Contestó el.
Aquella noche hubo luna llena.


Tres días pasaron de aquello hasta que al cuarto día, un día de cacería, cuando los perros estaban en la puerta, y sus amos bebidos en el interior del local, un silencio se apoderó del lugar. Ningún perro ladró, y solo el sonido de la puerta, tenue pero perceptible se escuchó.
Un joven, de negros y largos cabellos, se acercó a la barra y vino pidió.
Liviana, era una chica muy hermosa, con varios pretendientes. Pero al sentir su voz, salió con la botella de vino de la cocina. Al pagarle, Ledger le devolvió el pañuelo y la invitó a cenar.
Dicen que en aquel momento, se volvieron inseparables. Nadie sabía la procedencia de el,
pero tampoco nadie vio tan feliz a Liviana como en aquellas semanas.
Los dos de cabellos negros, de miradas fijas, de amplias sonrisas...






martes, 16 de julio de 2013

El mundo sin tiempo : La vaca Paca

Trazos dibujó un árbol y se sentó a su sombra, con una ramita verde en la boca y los brazos en la cabeza y en un profundo sueño se metió.
Colores, sombras, perfiles...todo ello pasaba como un sueño digital en su mente, hasta que un sonido enturbió su descanso.
Era un sonido extraño, como un cascabel, como una campana, como que estaba muy cerca...cerca de su sueño??
Así que abrió los ojos y se encontró con una enorme vaca de color violeta. Esta, a su vez no pareció inmutarse lo más mínimo, es más, parecía que ni le había visto.
"Hola" le dijo Trazos bostezando y moviendo los brazos por detrás de la cabeza.
"hummmm....umhhhhhhhh" Respondió la vaca.
"Me llamo Trazos!!! y tu??"
"hummmm...umhhhhhh" Respondió la vaca.
Trazos se puso delante de la vaca...
"no tienes boca!!"
Así, que sacó su lápiz y una boca le dibujó.
"Y ahora? puedes hablar? "
"uhmm...qu...t...co...ehhh?? " dijo la vaca.
Trazos sonrió y comenzó a dar vueltas alrededor de la vaca, mientras ella, intentaba articular palabra...
" ummm  ehhhhh...hola?? si!!!, hola y tal...?" Dijo ella.
" Hola!!hola!!holaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!" Decía Trazos sin parar de dar vueltas. " Y tu cascabel que tanto escucho? "
" Como buenamente has visto, soy una vaca incompleta, salí con pequeños defectos de la fábrica de leche, carezco de boca...aunque eso ya no...de cascabel en modo visible y de alguna que otra imperfección dicho sea de paso..."
"ummmm así que estás por acabar?? la fábrica de leche? "
" si, de ahí procedemos las vacas de la región, de la leche."
" Que extraño... creía que era al revés, pero sigue siendo gracioso, no crees??"
" Tan gracioso, como llevar un cascabel que no puedes ver, ni quitarte..."
" Eso se arregla " Trazos sacó nuevamente su lápiz y dibujó en el espacio gris del cuello de la vaca un cascabel enorme.
" Gracias, pero te agradecería que...me libraras de tan pesada y cargante carga, ya que es una gran molestia llevar algo que hace un sonido tan cargante"
" Cómo te llamas? cómo te llamas? cómo te llaaaaaaaamaaaaaaassssss???" Gritaba trazos alrededor de la vaca.
" Si me quitas el cascabel, te diré mi nombre!"
" De acuerdo " Así Trazos le quitó el cascabel. " Y ahora? como te llamas? "
" Me llamo Paca, la vaca Paca "
" Que gracioso!!!! Yo soy Trazos!!!" Dijo mientras tiraba el cascabel bien lejos...
...tan lejos que un golpe bien cercano se escuchó.
" Qué será eso? "
Paca y Trazos se acercaron al lugar del golpe y una sombra encontraron dolorida con la mano en la cabeza.
" Estás bien? " Pregunto Paca
" Necesitas que te pinte?" Dijo Trazos
" Hey!!!!!!!!!!!!!!! Cogerla!!!!!!!!!!!!!!" Gritaba una voz a lo lejos.
Una tromba de arena se veía a lo lejos que llegaba a gran velocidad. La sombra se repuso rápidamente y subió a lo alto del árbol.
La tromba de arena llegó y de ahí salía una voz mientras se difuminaba la arena y una silueta se veía en su interior, que resoplando decía:
" Ya verás cuando te coja!!!!!!! Sombra revoltosa!!"
" Quien eres tu??? " Dijo Trazos
" Que quién soy?? quién deja a una sombra libre después de noquearla??"
" No sabía si tenía dueño o era independiente, puesto que las sombras son y no son depende del sol o las estrellas"  Dijo Trazos.
" Bueno, si tanto interés tienes, me llamo Lobo, si, Lobo y ando en busca de esa sombra burlona desde que recuerdo que algo recuerdo..."
" Pues yo soy Trazos y esta de aquí es...dónde está? "
Paca andaba ya a lo lejos...
" Hey!!! dónde vas??? " Trazos salió corriendo detrás mientras Lobo buscaba por el árbol su sombra, la cual se negaba a bajar hasta que una corriente de aire, la que provocó Trazos al salir corriendo, se llevó bien lejos la sombra.
" Ummmm..." Miró a ambos lados y salió corriendo detrás de Trazos, que ya se encontraba alrededor de Paca.
" Y donde vas Paca?? donde donde??"
" A las praderas de colores, en lo alto de la montaña que no se divisa, la montaña que aparece o desaparece"
"Las praderas de colores!! las vi mientras perseguía mi sombra, fue más o menos cuando pasó lo que no pasó, o fue al principio del camino que marcaba el final? " Dijo Lobo.
" Que bien!!!!! Sigamos a Paca!!!"
Y así, los tres personajes anduvieron juntos hasta encontrar las praderas de colores. A cada paso que daban, el suelo cambiaba de color, el pasto era gris, azul, violeta...y justo ahí, un extraño castillo, sentado sobre la parte superior les miraba mientras se comía una manzana a través de sus porticones delanteros...


lunes, 15 de julio de 2013

El mundo sin tiempo - Intro

Era un mundo sin tiempo. Donde todo andaba mezclado con todo, donde el tiempo (  que sí que había ) pasaba tan rápido que nunca se quedaba. Era tan real, como irreal, surrealista, idílico. Donde los grandes árboles tenían relojes colgando de sus ramas y en los ríos, los peces tenían dos cabezas, una que miraba hacia adelante y la otra hacia detrás...o era al revés? Donde el agua de los ríos, sus cascadas y pendientes iban del revés, donde los animales hablaban lenguajes extraños, las mañanas eran pintadas desde el cielo y por las noches se cubría todo de un fondo negro pintado de estrellas.
En este pequeño mundo vivían tres muchachos:
Un Lobo sin sombra, siempre imaginando y corriendo detrás de dicha sombra; el niño Trazos, aquel que todo lo pintaba y Dulce estrellita, la princesa okupa que daba el equilibrio a tan variado trío en la tierra sin tiempo.
Pero...cómo llegaron aquí estos personajes?
Ya que era un mundo sin tiempo, no tenían memoria de como habían llegado, si de como se conocieron, pero de como llegaron? Un servidor explicará o tratará de explicar como lo hicieron.
Dulce Estrellita, andaba una mañana por su palacio, lleno de puertas y escaleras, las cuales le encanta corretear, de una habitación daba a otra, de ahí a otra y así sucesivamente, hasta que abrió un pequeña puerta, al fondo de un gran pasillo...que la engulló y de pronto apareció en el mundo sin tiempo. Y dado, como dije antes, aquí no hay memoria anterior, Dulce estrellita llegó a su nuevo hogar, un hogar que con su imaginación creó un palacio, lleno de escaleras, habitaciones, balcones, salones, cocinas. Y donde siempre miraba al este, ya que le encantaba ver el sol en todo momento, y la casa siempre se movía con el sol.
Si el sol se sentaba, la casa se sentaba. Si el sol pedía un refresco, la casa también. Y digo la casa, por que desde fuera, en el espacio, era lo que parecía. Pero dentro todo cambiaba constantemente. Aparecían y desaparecían balcones, estantes, sillas...las escaleras, que eran muy suyas, se dedicaban a jugar con las formas del interior, siendo un continuo cambio toda la estructura del palacio, ya que dentro si que parecía un palacio.

El niño trazos creció con un lápiz. Desde muy pequeño se dedicó a pintar todo lo que veía...y por supuesto, donde lo veía. Puertas, paredes, brazos...animales...
Cierto día el niño Trazos se acercó a una pared a medio dibujar. En ella, una puerta de madera a medio hacer y un fondo verde detrás muy difuminado. Trazos se puso manos a la obra, ató bien su pañuelo, que a todos sitios llevaba y sacó el lápiz.
De una manera natural, comenzó a pintar alrededor de la puerta, pero esta no la tocó. Intentó pintar en el fondo verde, pero el lápiz no pintaba. Y así, entre sorprendido y entusiasmado ante tal reto, Trazos se puso ha acabar la puerta. Pinto las bisagras, las arrugas de una puerta tan vieja...y pintó lo que quedaba de la mirilla. Entonces se sentó y miró lo que había hecho. Extrañamente, de la mirilla, salía una luz. Se levantó y se acercó de nuevo. Ya que el, no había pintado nada dentro de la mirilla. Acercó el ojo y vio una gran pradera verde, en el centro, un cartel de madera pintado con brocha gorda ponía : " acaba el pomo "
Trazos se quedó extrañado, pero atraído por el mensaje, así que se puso a acabar el pomo, que fue cobrando forma real, hasta el punto de notar como el dibujo se volvía real, como el pomo sobresalía del muro. Así que trazos, cuando lo acabó, presionó el pomo y la puerta, aquel dibujo a medio hacer perdido en un muro, cobró vida y la puerta se abrió.
Metió la cabeza dentro. Un gran prado verde se abría por todo el horizonte, con unas pequeñas manchas grises, como si fueran cosas que faltaban por pintar. Así que Trazos pasó la puerta y entró al mundo sin tiempo, para seguir pintando los espacios grises.

Lobo siempre andaba preguntándose cosas, el por que de las cosas. Pero nadie le respondía jamás, tenían miedo de que después de la respuesta viniera otra pregunta. Siempre parecía ausente, pero en cualquier momento, sus ojos se llenaban de color y salía corriendo detrás de cualquier cosa. Cuando le preguntaban que hacía, el les miraba y respondía : " he visto a mi sombra "
"Pero si siempre la llevas contigo " le respondían.
"no, siempre la llamo, pero siempre se escapa, acaso no lo ves?"
Ante tal panorama, Lobo siempre fue solo con sus historias, cuentos y demás aventuras de su sombra.
Una tarde, sentado en la plaza. Su sombra pasó velozmente delante suya. Lobo corrió detrás de ella como un poseso, llegando a tocarla, pero no atraparla, mientras pensaba en el día que lo lograra, la cosería tan fuerte que jamás de los jamases volverían a separarse. Y fue así, como corriendo detrás de la burlona sombra, está atravesó una puerta y Lobo, ni corto ni perezoso, se dio de bruces contra ella...llegando a un lugar que no era la calle, ni la plaza, si no un lugar verde, extraño a la vez que acogedor...

domingo, 14 de julio de 2013

Sueños cortos placenteros

Las luces se apagaron cuando él salió de la habitación,
las piernas pesaban el doble de lo que su cuerpo podía soportar.
Atrás quedaba un día agotador;
por delante, la íntima y apetecible compañía de sus compañeros de aventura :
El niño Trazos y la dulce Estrellita.
Caminaron con paso pausado,
nadie les esperaba, tan solo el tiempo y más tiempo.
Al llegar a la casa de Lobo,
una hostia de calor le dio en la cara recogió cuatro cosas y volvió a salir,
esa noche tocaba en casa de Dulce Estrellita.
Los tres pequeños, caminaron por las calles desiertas, 
bromeando y jugando con sus palabras,
que se iban tirando a cada uno,
jugando y moldeándolas para hacerlo todo más divertido.
Dulce Estrellita abrió la puerta.
Era una puerta grande y maciza de roble con doble portón.
Los tres pasaron la puerta. Trazos y Lobo, con los ojos bien abiertos no daban crédito al pequeño palacio que tenía Dulce Estrellita. Un balcón, tres patios interiores, dos exteriores, cinco habitaciones, una gran cocina y comedor, muchísimas escaleras, tantas que nadie sabía bien cierto hacia donde conducían...y por último su alcoba.
Una alcoba enorme, con un enorme lecho, de enormes cojines.
Lobo y Trazos miraban atontados, y al  mirar a Dulce Estrellita, ella les respondió con una gran sonrisa, una sonrisa de amabilidad. Entonces les dijo:
- Si queréis descansar...mover el culo!! - 
Y así, los tres amigos pusieron la alcoba a su gusto, sacaron las últimas bromas y durmieron uno al lado del otro. Relajados y agradecidos.
A las pocas horas, Lobo despertó del sueño. Un sol acogedor pintaba la alcoba de colores. Sus amigos aun durmiendo, daban señas de paz, tranquilidad y tercer sueño. Llevaba tiempo sin descansar así, corto, pero con una sensación de tranquilidad que creía olvidada. 
Recogió sus cosas, volvió la cabeza para ver a sus agotados amigos y salió de allí con la sonrisa que dan las buenas mañanas y las buenas historias....

sábado, 1 de junio de 2013

Indagando

Y al retirar la primera capa,
comprobó que era dura.
Sus ojos lloraban,
sus manos retenían el líquido que tanto molestaba.
Retiró otra capa,
y otra,
cada cual más débil que la anterior.
Hasta que llegó al corazón,
lleno de jugo,
desnudo,
blando.
Sus ojos,
enrojecidos,
sonrieron.
Entonces,
lo miró,
y comprendió lo frágil que era
y lo que costaba llegar hasta él.

Algo tan escondido,
y tan importante.

Lo cortó en trozos pequeños,
lo mezcló
y se lo comió con el resto de la ensalada.


sábado, 25 de mayo de 2013

Jaulito

viernes, 24 de mayo de 2013

La gaviota



Andaba el niño sin sombra,
subido en los árboles,
buscando víveres,
jugando con las gaviotas,
mareado por su sombra...

Cuando de repente, una gaviota hermosa se puso en una rama cerca suya.
Cada vez que el niño se acercaba,
la gaviota volaba hasta otra rama,
para minutos después, volver a ponerse en una cercana a el.
El niño, se empeñó en atraparla,
ya que la gaviota, a parte de hermosa, tenía una sonrisa con sarna,
pícara, como provocando el juego.
Después de toda la tarde, en la que el niño, se olvidó de la sombra,
agotado, se fue a dormir.

A la mañana siguiente, un ruido seco, despertó al niño de golpe.
A los pies del árbol, se hallaba la gaviota envuelta en sangre.
Aun vivía.
La gaviota lo miraba pidiéndole ayuda, así que el niño sin sombra la metió en su casa.
Le curó y vendó las heridas y la alimentó hasta que se puso bien.
Esos días, todo fueron buenas palabras y sonrisas.
Al cabo de unos días,
por la mañana, en la caja, donde descansaba la gaviota, solo se hallaron las vendas extendidas.
El niño,
miró a su sombra, allí presente como buscando una explicación a la partida de la gaviota.
El la había curado, limpiado y alimentado.
Pero por lo visto,
en cuanto la sangre cicatrizó,
la gaviota voló a otro lugar.

El niño sin sombra, volvió a poner empeño en coserse la sombra,
subir a los árboles,
molestar a las sirenas...y esos pequeños placeres diarios.
Esperando, si algún día, cuando la gaviota volviera a sangrar,
si recurriría de nuevo a sus cuidados,
o ya estuviera demasiado lejos de nunca jamás.

lunes, 20 de mayo de 2013

Cartas en blanco

Andrea se sentía abatido, pero aun con esperanza. Mientras sacaba las cosas de una casa que un día compartió con ella, miles de ideas le iban pasando por la cabeza para poder recuperarla. Poco le importaba que le hubiera echado o que llevara meses prácticamente sin contacto con ella. El pensaba que sería un simple cabreo. Simple...tirando a furia contenida.
Poco a poco, volvió a escribir, algo que llevaba mucho sin hacer.
En cada viaje que hacía a su antigua casa, le dejaba una nota. Poesía, sentimientos, fábulas...hasta que sacó todo de la casa, dejando la última nota y su juego de llaves.

Una mañana, pensó que  volvería a escribir cartas como antaño, nada de mail o redes sociales. A la antigua usanza. Cartas con sello, con olores, con pétalos de rosas, con dibujos en el sobre y mensajitos cariñosos o alegres.
Así que fue al estanco más cercano, compró sobres y sellos. Llevaba tantos años sin hacerlo, que tuvo que preguntar cuanto costaban los sellos para enviar cartas locales.
Después fue a una papelería, donde después de investigar diferentes carpetas, escogió una carpeta en blanco. No quería quedar como un cutre escribiendo en cuadrícula, quería ser original, quería que se notara su corazón y sus palabras desde el principio, desde que Danielle abriera el sobre.


Así que una noche, Andrea se pasó toda la noche haciendo esbozos de lo que sería la primera carta. No quería que fuera precipitada, ni desesperada, ni mostrar todo lo que sentía; ya que sería la primera de una serie de cartas que iría enviando cada semana o cada dos semanas. Estaba convencido de que era una idea original, y que Danielle sabría apreciarlo.

Nada podía quitarle esa ilusión. Ni la falta de contacto con ella en el transcurso de los días, ni los mensajes que ella le enviaba en forma de palabras de sus padres, ni los admiradores desesperados que tenía en las redes sociales. Nada de todo eso, podía con su convicción.

Hasta que un día, mantuvieron una conversación por chat. Ella le pedía que sacará lo que quedaba en casa, que no era nada y así se lo hizo saber. La conversación subió de tono ante el asombro de Andrea, que al ver como transcurría,le sugirió a Danielle que quemara las cosas que encontrara de él. Entonces, la respuesta de Danielle,  le dejó noqueado.
" No dejes más notas ni mensajes "

Andrea entonces cayó de golpe al suelo, a la realidad. Cerró la conversación prometiéndola que jamás volvería a molestarla con esas cosas, ni con nada parecido.
Quemó las dos cartas que tenía preparadas, todos y cada uno de los versos que había escrito con su corazón y dejó la libreta blanca, apartada en el escritorio del ordenador.

"Jamás volveré a tener esas estúpidas ideas" se dijo a sí mismo.

Así que la libreta quedó en blanco, tal y como la había comprado, justo al lado de los sellos y los sobres, del bolígrafo nuevo y del diccionario, que a veces repasaba, para buscar las palabras más acordes a el escrito que hiciera.


El tiempo a pasado, jamás volvieron a verse.
La libreta sigue ahí, esperando a ser utilizada, a volver a escribir todos los sentimientos que Andrea guardó una vez. Esperando la tinta que pinte de palabras sus hojas.

Solo el destino sabe si esas palabras saldrán de nuevo, o si serán para Danielle, o si volverá a abrir el corazón a alguien mas; hasta entonces...
...la libreta se mantendrá en su sitio. Al alcance.



viernes, 30 de diciembre de 2011

Pleco

Erase una vez, un aquario.
En dicho aquario, un sinfín de peces había : Mollys, Guppys, peces amarillos, tropicales, etc...
Los peces hacían la suya, se preocupaban poco por el resto y criticaban todo lo que podían a los demás.
Un día, la bomba limpiadora se estropeó ( a la larga lo mecánico suele fallar...), entonces el aquario, poco a poco se fue llenando de suciedad.
Como no hubo ningún pez dispuesto a limpiar, el dueño del acuario trajo a Pleco, un limpiafondos.
Nada más llegar, Pleco se situó en una de las paredes, abrió la boca, como si de una ventosa se tratara, y se quedó pegado al cristal.
El resto de peces, al verlo, al principio fueron interesándose por el. Pleco poco a poco fue abriéndose, confiando. Se acercaba a la casa de los diferentes peces y les recogía toda la suciedad que dejaban.
Pleco se sentía bien, confiado. Creía haber encontrado un hogar, unos amigos, una estabilidad.
Pero al caer las noches, nadie acudía a él. Todos los peces quedaban entre sí  y le dejaban a parte. Solo le querían para recoger la basura...

Las semanas pasaban, y Pleco comenzó a darse cuenta del poco interés que tenía el resto hacía él. Nadie le preguntaba nunca como estaba, nadie le pedía salir por el aquario, ni le invitaban en la noche a pasar danzando con los peces tropicales. Nadie le quería para nada, solo para limpiar la suciedad.



Así que los días pasaban, pegado a una esquina del acuario. Pleco comenzó a deprimirse, se sentía solo y muy cargado de cargas, que aunque no fueran suyas, era él quien las llevaba. Los peces seguían cegados de su propio ego.

Una tarde, dos peces Oscar se acercaron. Entonces, una de ellos le preguntó:
- Vienes a dar una vuelta Pleco? -
Pleco, le miró a los ojos y contestó :
- Me encantaría ir!!! - Muy contento. A lo que calló en la cuenta... - Pero uno de los peces, tendría que quedarse en mi lugar! -
Los dos peces Oscar, le miraron sorprendidos y dijeron :
- En tu lugar, recogiendo nuestra propia suciedad? - Volvieron a mirar a Pleco y ...
- Lo sentimos, ese es un trabajo que te hemos asignado a ti... - Y se fueron.

Pleco lloró y lloró. Todo lo que el creía, era una mera ilusión. Los peces solo pensaban en ellos mismos, manchando y ensuciando todo lo que podían sin preocuparse de nada más que no fuera ellos.
Así que Pleco, se pegó al cristal del aquario. Se pegó tan fuerte, que el día que murió, su esqueleto aún seguía allí pegado.
Nunca se volvió a hablar de él en el aquario. El dueño, volvió a comprar una bomba para limpiar. Algunos peces, al no poder cargar a nadie con su suciedad, intentaron cargar cada uno con la suya propia. Poco a poco, al no saber reciclarla,  fueron explotando, dejando así al resto de peces, totalmente despreocupados y esperando que otro limpiafondos se ocupara de sus diferentes..."deposiciones".


Para los que en ocasiones nos sentimos un Pleco...

martes, 13 de diciembre de 2011

Strainer

Strainer, era un colador de cocina, normal y corriente. Su vida era aburrida, siempre al servicio de los demás, siendo manipulado, colando cualquier cosa que se pudiera colar entre sus pequeños agujeros metálicos.
Aún así, siempre prestaba atención a las conversaciones de los demás, imaginándose en el mundo libre, aquel que no recordaba ya, el mismo que había visto, cuando de pequeño pasó una época en el mostrador donde vivían sus padres.

Una tarde, aprovechando que no había nadie en casa. Aprovechó para meterse en un bolso y así conseguir su sueño de aventurero. Después de dos días en ese bolso, todo el mundo se puso a buscarlo. Los humanos, los platos llanos, la cubertería china, los vasos de nocilla...pero el se mantuvo en silencio, sin comida ni bebida. Hasta que una tarde, uno de los humanos cogió el bolso y salió a la calle, en lo que aprovechó para saltar de el y por primera vez en su vida, tocar el suelo con sus propios metales.
Arrastrándose por el suelo llegó a los cubos de basura, los cuales estaban llenos de aparatos de cocina que o bien habían huido, o los habían jubilado.
Un antiguo serrucho de madera se le acercó; al verlo tan limpio le preguntó de donde venía. Strainer le contó al viejo serrucho, y al resto su historia y sus ganas de conocer mundo.

Así que el viejo serrucho invitó a Strainer a conocer mundo...

Mientras tanto, en la casa... todos los utensilios de cocina habían formado una asamblea. La vieja Olla express, alertó de los peligros del mundo exterior. Según contaba, ella de joven había pasado mucho tiempo viviendo en la calle, y pudo ver perfectamente las monstruosidades del mundo exterior:
Las drogas, la prostitución, el estercolero...e incluso habló del temido horno...
Así que se prepararon dos grupos de salvamento:
Por un lado irían las vasos de nocilla y por otro los platos de cocina.

El serrucho se llevó a Strainer al mundo de la noche:
Los restaurantes, donde trabajó de pinche de cocina y después a los Pubs, donde Strainer probó su perdición.
Por la noche, los humanos, entre copa y copa y música alta, consumían un extraño polvo blanco. En un lance de la noche, a uno de los humanos se le mezcló ese polvo, con unas ramas verdes con pelillos blancos. El humano, para separarlas de nuevo, cogió a Strainer y vertió las dos sustancias en el. La mezcla provocó el éxtasis en Strainer. La aparente felicidad, se mezclaba con un éxtasis nervioso e incontrolable.
Strainer había probado su pócima de la felicidad. La cocaína.
Las noches pasaron. Strainer ya no sabía donde estaba. El mundo de la noche, el sexo con cubiertos sin protección detrás de los containers, el alcohol que quedaba pegado en el suelo, o los restos de diferentes sustancias pegados en el suelo, lo que llamaban el Stuck Stoned.
Pasados unos días, los vasos de nocilla dieron con Strainer. Al intentar disudirle para que volviera a casa, el día se hizo noche, y con ella llegó otra vez la fiesta de los humanos. Que cogiendo los vasos y perdiendo la cabeza, uno a uno fueron cayendo contra el suelo, rompiéndose en mil pedazos. Strainer, debido a su colocón ni tan siquiera se percató de ello.

Al cabo de días y días de esnifar y festejar, Strainer se dio cuenta de su grado de auto destrucción, reflexionó y llegó a la conclusión de que en la casa, nunca pasó frío, nunca hizo más que lo que tenía que hacer y que por mucho que pasará, él no tenía constancia de que en casa se jubilarán o arrojaran elementos de cocina a las basuras.
Después de la última raya, Strainer puso rumbo a casa.
Llevaba un par de meses fuera, tenía un par de abolladuras en su tela metálica, un gran dolor de cabeza y alguna que otra laguna mental...
Una buena mañana llegó como se fue. Sin hacer ruido, simplemente apareció. Sus compañeros de la cocina le preguntaron por los vasos de nocilla y los platos.
Strainer no recordaba nada. Explicó lo que creía que le había pasado, ante la atenta mirada del resto.
Los vasos y los platos nunca volvieron...
...pero Strainer maduró y nunca jamás volvió a escaparse.

Actualmente aconseja a los jóvenes sobre el mundo exterior y sus peligros.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Marga

Hubo una época en la que Demian compartió casa con un amigo. Trosky.
Durante esa época, Demian y Trosky pasaban tardes enteras escuchando música, compartiendo pensamientos...

Tiempo más tarde, Trosky le pidió a Demian si una amiga podía pasar una temporada con ellos. A lo que Demian dió su consentimiento, imaginando que podría ser otra persona interesante para mantener la armonía que invadía la casa.
La chica se llamaba Marga, era una chica normal. O al menos así se la presentaron.
Era menuda, calladita y con un corte de pelo a lo chico.

Marga trajo con ella multitud de cosas, con las que se pasaba el día entero jugando, pero en especial con un pequeño acordeón con el que danzaba y cantaba por toda la casa.
Pero para desgracia de Demian y Trosky, Marga no era muy sociable. Tenía sus mas y sus menos con las amistades de Demian, y a Lovecraft y Vísceras les daba miedo, poniéndose siempre en el lado opuesto de la casa que ocupaba Marga.
Una tarde, estando Demian y Trosky disfrutando de una charla de literatura, Marga se sentó a su lado y comenzó a hacer sonidos extraños, como si no estuviera allí, en la misma sala que ellos.
Trosky frunció sus cejas mirando a Demian con cara de sorpresa, a lo que Demián respondió con una sonora carcajada. Marga al ver la sonrisa de sus dos compañeros, salió como un rayo de la sala.
A partir de ese momento, las cosas comenzaron a ponerse...extrañas.
A altas horas de la madrugada, se podía oír en toda la casa las risas y cánticos de Marga.
Una noche, Demian y Trosky se levantaron a la vez, alarmados por los sonidos que emanaba la casa. La sorpresa llegó, cuando los dos amigos buscaron la fuente del sonido y llegaron a la habitación de Marga. Ella estaba dormida, sin emitir sonido alguno, con una gran sonrisa en su rostro...
Demian y Trosky pasaron la noche despiertos, comidos por el terror y la incertidumbre, de no saber de donde provenía el sonido.
A la mañana siguiente, Marga se levantó contenta, murmurando cancioncillas y tocándose repetidamente la cabeza .
Ante la sorpresa de Demian, Lovecraft y Vísceras no aparecían, se quedaban en el patio sin querer entrar en la casa.
Marga terminó su desayuno, cogió su acordeón y siguió con sus danzas y cánticos por la casa, mientras miraba a Trosky y Demian con una media sonrisa en el cara.
Aquella tarde, Demian y Trosky habían quedado para preparar una exposición. Debido al terror que le tenían a Marga, no le dijeron nada, a lo que ella se lo tomó como una ofensa...
A partir de ese momento, los sonidos nocturnos se hicieron más habituales, dejando sin descanso a los dos amigos...hasta que una noche, Demian salió de su habitación, encontrándose a Marga, cantando y bailando en uno de los salones. Demian se acercó en sigilo, contemplando como Marga, bailaba en círculos, con los ojos en blanco, cantando como una niña en un prado.
Demian volvió asustado a su cuarto, colocó la cama en la puerta y permaneció despierto hasta el amanecer.
Por la mañana, Demian y Trosky se encontraron una sorpresa. Marga no estaba. No había ni rastro de ella. Su habitación estaba limpia, su cama hecha y sus cosas...estaban todas en un rincón. Entre ellas su acordeón.
Durante los siguientes días, ninguno de los dos se atrevió a tocar sus pertenencias.Lovecraft y Vísceras seguían sin entrar, y por las noches continuaron los extraños sonidos, cada vez más silenciosos.
Hasta que un día, Demian y Trosky se armaron de valor y recogieron las cosas, las empaquetaron y las vendieron a unos gitanos del mercado Local.
Los cánticos y sonidos desaparecieron, los animales volvieron a la casa y nunca jamás volvieron a saber nada de la extraña y pequeña Marga...ni de su acordeón.

viernes, 21 de octubre de 2011

Elliott & Shannon







En un mundo de gigantes y monstruos. Una sociedad que asfixia, no tiene respuestas y se muestra correosa ante la verdad.
En cada generación nacen individuos de gran corazón, almas puras, niños perdidos.
Perdidos para este mundo.
Amigos que vienen y van, silencios que matan, miradas cruzadas...se apaga la luz y nadie se levanta para ayudarlos.


Es entonces cuando te levantas, sonríes, acaricias las hojas después de la lluvia, te tumbas en el prado mirando las nubes, abrazas a los que crees tuyos y deseas que nada cambie lo bueno que tienes.Pero nada dura eternamente.

Los niños perdidos se apagan.

Codicia, avaricia, envidia...llegan a preguntarse realmente si son ellos mismos los que transmiten al resto tales sentimientos, formas de actuar, sombras en vida. Ellos solo quieren jugar y sonreír.
Ni el dinero, ni el amor son más importantes que sonreír.

Pero como animales de feria o simples cromos de baseball , los niños perdidos pasan a ser trofeos,
engañados por medio de su inocencia, creen que pueden ser amados sin más, por el simple hecho de ser humanos.Pero como bombillas, son usados hasta agotar su energía, su magia, su brillo.

El gris se apodera de ellos, el cuerpo pesa, las sonrisas no salen, el tiempo ya no es tiempo. Pero cuando dos niños perdidos se encuentran...
...pueden juntar sus sombras...
...aunque nunca se sepa donde...










for shannon & Elliott, for all the lost children


viernes, 7 de octubre de 2011

Envuelto en sábanas


Qué hora será!?
Confundo las sombras con las luces de la mañana,
caigo noche tras noche sin conciencia bañando de alcohol los terribles amargores de la vida cotidiana.Dando vueltas entre mantas y sudores, sin cerciorarme si estoy dormido, despierto o muerto, mientras mi cabeza da vueltas sin encontrar la postura correcta.



Despierto en mi cama sin saber la hora, el lugar o la compañía que tengo a mi lado. Mil imágenes voltean mi cerebro, mil pensamientos del futuro/presente/pasado se apoderan de mi sueño, sin dejarme soñar o al menos descansar.


Qué hora será!?
Vuelvo a repetirle a mi interior.
Las imágenes del qué tengo o tendría que hacer aparecen como una losa en mi particular pantalla ocular.

Suena un despertador. Son las ocho de la mañana, ya es de día.
Cuánto he descansado? He descansado?
Mi espalda me dice que no,
mi cabeza aún esta bañada en alcohol,
el sudor sigue moviéndose por todo mi cuerpo.

He aquí, cuando mi mente reacciona levemente de su letargo cuando las imágenes cambian de rumbo, volviéndose más eróticas y lascivas. Trato de levantarme pero mi mente se mantiene incapaz de dar la orden a las piernas, que a su vez se la han de dar a los brazos.Al contrario de esto, noto una gran erección en mi entrepierna que se ha visto sobre excitada a causa de las imágenes eróticas que repite la pantalla de mi cabeza.
Qué hora será!??
Imágenes de carga y dolor hunden mi cuerpo en la cama. El odio hacia la sociedad se extiende por mi cuerpo creando las más incómodas posturas para mi cuerpo, haciendo que cada poro de mi cuerpo sufra de un dolor incómodo que al fin...
...logra que me despierte y levante de la cama.
Cuánto he dormido?Habré dormido?
Me encuentro totalmente despierto,
llevo una semana así.
Son las diez y diez de la mañana...
...por séptima vez.