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jueves, 25 de marzo de 2021

Noches eternas para lunas llenas

 

En las noches eternas busco la calma entre somníferos y cuentos. Sin que ninguno de ellos aporte el fin que busco. Muchos adjetivos valdrían en este nefasto año de mierda que todos llevamos. Gobernados por idiotas, ceñidos al plan maestro de la estupidez, buscando un consuelo a la venta, mirando por la ventana la llegada de un nuevo día que nunca llega.

Y el tiempo continua su curso.

En la búsqueda de la vida, he perdido todo cuanto tenía que perder, he seguido adelante por caminos de fango, he dudado de todo, incluso de mí; sobre todo de mí. 

Lucho cada día por volver a trabajar, por el respeto de ganar el pan y de sentirme como un puto ser humano normal. Encontré el amor que no saqué de mis repetidas y nefastas relaciones en la cocina. Pero ahora no tengo fogones, ni tengo abrazos. Maldecí mi desdicha alejándome de todo aquello que me repudiaba, pensando que el rechazo me cobijaba. Malgasté palabras mágicas, quité valor a otras, busqué nuevas en el saco, pero solo quedaba barro y no tenía valor para inventar otras. Cambié de vida tantas veces como de pareja, sin que ni una ni la otra me dieran sosiego.

Y el tiempo me adelantó de nuevo.

Entre palabras y silencios intento comprender todo aquello que no cuento. Buscar el momento, trazar un color al viento, un puto camino sin tormentas, un puerto para el pirata, una baldosa amarilla, un bar mugriento para H.H, un reloj sin tiempo para el conejo, un recuerdo para el Nexus, una lágrima para Gudú, un dedal de Wendy.

En las noches eternas de los días repetidos, busco un te quiero y no un lamento.



sábado, 13 de marzo de 2021

Bichito

Tan pequeña,

tan salvaje,

tan bocazas.


Llegó sin hacer ruido,

insistiendo sin molestar,

moviéndose sin parar.


Sin saberlo y sin notarlo,

de la noche a la mañana,

en uno nos fundimos.


Tan pequeña,

tan viva,

tan tenaz.


Dibujó sonrisas en el cielo,

toldos en el patio,

cepillos en el baño.


Habla que te habla,

fuma que te fuma,

en noches de humo.


Tan pequeña,

tan valiente,

tan audaz.


Perdí su rostro en el parque,

entre encajes y reproches,

entre excusas y gilipolleces.


Cabeza gacha,

paso perdido,

alma marchita.


Tan pequeña,

tan cabezota,

tan ella.



Una pulga entró en mi alma,

me picó y me gustó.

Me rasqué y se fue.

Gracias x ser.

lunes, 8 de marzo de 2021

Silenciando las palabras

 

Si dijera lo que pienso, me quedaría sin amigos.

Si expresara lo que llevo, perdería el trabajo.

Si mostrara lo que siento, perdería la pareja.


Las horas se amontonan, se solapan, se dispersan.

Buscando soluciones a problemas infinitos,

sintiendo la carga, el peso, el hastío.


Regalé tantos abrazos, 

que cuando los necesité,

ya no quedaban existencias.


Si dijera lo que llevo...

mil y una veces maldeciría mi desdicha,

separaría las noches de las luces.


Si escucharan lo que expreso,

si mostraran interés más allá de sus egos,

e hicieran hincapié en todo ello.


Si atendieran u observaran,

antes de dar la espalda,

y enviarlo todo a criar malvas.


Si explotara y reivindicara,

si sangrara o emigrara,

si trazara sueños y soñara.


domingo, 28 de febrero de 2021

Otsaila

 

Salen por la ventana los últimos alientos, las últimas luces del mes de los Lobos.

Acaba Otsaila, el más corto de los meses, el más intenso, el último del año para muchos.

Se lleva sus noches infinitas, los aires fríos, las mañanas grises, los días cortos.

Termina el mes cojo, el de la búsqueda de las cosas, el de los pensamientos internos, el del blancazo desde Ripollet a Barcelona, para volver a Ripollet, para volver a Barcelona y subir caminando desde el puerto a casa, aun de blancazo.

El de dormir con una amiga y no pegar ojo. Entre sábanas frías y gatos ninjas. El de las lluvias y la magia. El de los paseos por el puerto.

Termina un mes de pérdidas, de abrazos sin darse, lágrimas sin secar, anécdotas en la distancia o copas para apaciguar un adiós para siempre.

Termina un mes sin pulgas ni reproches, de aceptación y creación, de resurgimiento y frescura, de pensares y batacazos.

Termina el último mes de la muerte, el que da el paso a la vida, el que abre el paso de la luz y la poesía.


Y termino con un Bienvenida, 

que allá donde estés,

tengan tabaco mentolado.




martes, 23 de febrero de 2021

Perdiendo peso

                                                                     

Te quería.

Te quería por lo que eres,

por lo que no se esconde;

por lo que escondes.


Te quería.

Te quería cerca,

sin importar el momento,

sin importar los días o las horas.


Te quería.

Te quería como un ser extraordinario,

como un igual,

como una parte de su ser.


Te quería.

Te quería...te quería,

como si fuese una palabra fácil.

Te quería como el valor justo de la palabra.


Te quería.

Te quería y sufrió al verte marchar.

Porque te quería,

te necesitaba.


Te quería.

Te quería y limpió sus lágrimas.

Te quería por todo y por más.

Te quería sin resquicios.


Te quería.

Te quería cuando le necesitaste,

cuando te necesitó,

cuando fue mutuo.



Te quería; 

sin rencores.

martes, 16 de febrero de 2021

Versos revueltos

 

Siento tus lamentos a lo lejos,

de aquella historia o cuento,

de aquel lamento o gozo.


Guardo mis recuerdos entre versos,

entre pórticos y humo,

entre sabores y sábanas revueltas.


Te arropo entre sueños desnudos,

de futuros distópicos,

de presentes sombríos.


Escondo en palabras tus miradas,

en versos tu piel,

en mi alma, tus caricias.

lunes, 15 de febrero de 2021

Pasaje Nocturno



Pasajes nocturnos,

creados por un alma atormentada,

con canciones repetidas,

preguntándole a la nada.


Paraísos envueltos,

pájaros de palabras,

soledad al miedo,

la libertad del codicioso.


Palabras de piedras,

decisiones de decepciones,

la ilusión robada,

la pérdida ya imperdible.


El silencio como banda sonora,

Sonic Youth por bandera,

monos de Dolce&Gababana.

estupidez consumada.


Las curvas de la Cola del Caballo,

la luz de primavera,

desesperanzas dulces,

con pastel de incertidumbre.


La pieza de algo que nunca tiras y que no tienes,

las llaves de aquello que no se abre,

la esperanza en aquello,

de el anhelo arrepentido.


Los sin sentido con sentido,

sonreír a la muerte,

bailar como palabra en desuso,

cosas que solo son cosas.


Verdades tapiadas,

para grandes ventanales,

parajes artificiales,

montañas editoriales.


En un libro de Auster,

tu sonrisa sin filtros,

un pozo habitable,

el psicotrópico amigable.



El pez sin río,

un fraude de Sitcom,

una huella borrada,

una vacuna en África.



sábado, 6 de febrero de 2021

Te quiero, pero


No hay peros en un te quiero,

ni condiciones.


Un te quiero, pero

no es un te quiero.


Un te quiero, pero

es un no te quiero.


No hay libretas de faltas,

no hay puertas cerradas.


Te quiero, pero no llegas...

te quiero, pero no lo que eres.


Un te quiero, pero

no es un te quiero bueno.


Me quiero,

sin peros.




 

lunes, 1 de febrero de 2021

Lo sé

 




Lo sé, es lo que hay.

Lo sé, no es como pensamos.

Lo sé, te he decepcionado.


Lo sé, solo el paso del tiempo dirá si tenías o no razón.

Lo sé, parece fácil decirlo, pero sabes que no es así.

Lo sé, no soy como creías.


Lo sé, suena a un mal chiste.

Lo sé, abrazo por las noches todos nuestros momentos.

Lo sé, es tarde y hay que volver a levantarse.


Lo sé, no todo son sueños.

Lo sé, nada vuelve.

Lo sé, aunque suene a excusa.



miércoles, 27 de enero de 2021

Montañas rusas

 



Lo peor de tener depresión, es tenerla.

2020 iba a ser mi año, lo sentía así, lo veía.

Lo comenzaba con el enésimo y último desplante de mi (ex) pareja, con las ganas y la seguridad de dar un paso más como cocinero y quitándome lastre de cosas o personas que no aportaban absolutamente nada en mi vida.

En febrero, la ciudad se preparaba para el Mobile World Congress, una de las ferias tecnológicas más grandes del mundo. En esa semana, la ciudad y sus Restaurantes se llenaban hasta la bandera.

Pocos días antes, diferentes marcas y patrocinadores anunciaban su renuncia a acudir por miedo a un virus que estaba causando estragos en la vecina Italia. Se llamaba Covid_19 y aunque aun no lo sabía, se iba a convertir en mi mayor enemigo.

Una mañana, al llegar al trabajo iba leyendo las noticias y en cuestión de treinta minutos, 120 empresas anunciaban su renuncia al MWC. En treinta minutos! La consecuencia: Se anula el evento.

Barcelona cayó presa del pánico. Con pérdidas de más de 500 millones de Euros y 15.000 empleos!

"No pasa nada, nos sobrepondremos a esto" Pensé.

Unos días después, la empresa para la que trabajaba me despedía.

"No pasa nada, se me quedaba pequeña" Pensé.

Comencé a buscar trabajo, o mejor dicho, comenzaron a llegar ofertas:

- Alemania, Austria, Italia, Portugal, Argentina, Estados Unidos...

Me tomé unos días para valorar las propuestas, hasta que mi archienemigo volvió a aparecer y primero Italia, después España y así el resto de Europa, cerró!

Pasamos a la ley marcial o confinamiento domiciliario.

Las ciudades se quedaron desiertas y todo cerró.

"No pasa nada, la situación se controlará en breve" Pensé.

El confinamiento lo pasé haciendo fotografías de un presente apocalíptico y un vacío hermoso.

Mis cuentas cuadraban, había conseguido tener un colchón de ahorros por si acaso. Pero entonces, Hacienda me dio un palo con mi declaración y una compañera del piso ( a mi nombre ) decidió dejar la habitación sin comunicármelo. 

Consecuencia: Adiós colchón.

"No pasa nada, esto no durará mucho" Pensé.

Los días pasaban entre salidas fotográficas, películas, literatura y amigos.

No habían ofertas. De ningún lugar! Aunque después de muchas entrevistas, conseguimos compañera de piso nueva.

Llegó Junio y la "llamada" desescalada. Las cosas comenzaron a abrir y las ofertas de trabajo, poco a poco volvían a aparecer, aunque no como pensaba. En mi sector ( la hostelería ), rozaban la esclavitud.

Así que cuando recibí la llamada de una amiga, para trabajar en el campo en Lleida, no lo dudé.

"No pasa nada, estaré entretenido y cuando vuelva en Septiembre, todo habrá acabado" Pensé.

En Lleida, trabajábamos de sol a sol por 6.04 Euros la hora. Y digo de sol a sol, por que si llovía, ni trabajabas y por supuesto ni cobrabas.

"No pasa nada, al menos respiro aire puro" Pensé.

Un fin de semana pude bajar a casa y desconectar del campo. Hicimos unas copas, una cenita y varios de mis amigos decidieron que la amistad que les brindaba debía sujetarse a unas condiciones dictatoriales o me retirarían la palabra.

"No pasa nada, no puede ir en serio" Pensé.

De vuelta a Lleida, el nivel de digamos explotación y maltrato llegó a tal punto, que una semana antes de concluir, dimití.

"No pasa nada, al menos he podido disfrutar de la naturaleza" Pensé.

Y así llegamos a Septiembre, conocí a alguien especial, se avecinaba mi cumpleaños...y el de mi padre.

Comenzamos a barajar la posibilidad de bajar a Benidorm...pero entonces, cerraron las Comunidades Autónomas.

En otro orden de las cosas, no me mandaron los papeles de Lleida, con la consecuencia directa de no poder renovar mi prestación de desempleo.

"No pasa nada, algo saldrá" Pensé.

Y entonces, la hostelería volvió a cerrar.

Me mantuve entretenido cocinando...y me volqué de lleno con la pastelería. Poco tiempo después, volví a la cocina en Sitges, de la mano de un buen amigo.

Gran cocina, buena carta, buen lugar. Era una gran oportunidad para seguir soñando.

Pero entonces, la hostelería cerró de nuevo.

"No pasa nada, en breve volverá a abrir" Pensé.

La falta de dinero y de recursos eran desde hacía semanas una realidad.

Opté por volver a la cocina tradicional ( en casa ). Ya sabéis:

- Potajes, cremas...se aprovecha todo absolutamente.

Aunque claro, tuve que cortar cualquier gasto innecesario. Lo que conllevó a salir solo para lo necesario y limitar las compras.

"No pasa nada, puedo con esto..." Pensé.

La hostelería volvió. Aunque no como yo creía. Con unos horarios paupérrimos y unas ofertas denunciables, al mismo tiempo que terriblemente colapsadas.

Aunque salió la opción de hacerme cargo de un local cerca de mi casa. Después de horas trabajando con un amigo, preparando carta y vinos. La propuesta cayó.

"No pasa nada, al menos me han pagado lo que quedaba de prestación" Pensé.

Llegó la navidad y con ella una de las tetas del capitalismo. Se dio rienda suelta a las grandes superficies causantes de la pobreza y la explotación para poder abrir de par en par sus puertas, no así a la hostelería. Así que probé a pasar las fiestas con mi familia.

Pero las Comunidades Autónomas decidieron cerrar sus fronteras.

"No pasa nada, las celebraremos en casa con los amigos, seguro que después de fiestas vuelve la calma" Pensé.

Entre tanto, otro amigo vino a vivir al piso, parecía que tenía pareja y que la cosa se calmaba.

Pero el gobierno alargó las medidas hasta después de la navidad.

Consecuencias: Se me acababa el dinero, la esperanza, la ilusión...

Comencé a quedarme en la cama, a dejar de hablar, salía poco de casa...respondía de manera abrupta a mis amigos.

"No pasa nada, me voy a cagar en su puta madre..." Pensé.

Así llegué al 8 de Enero. Ese día tenía dos propuestas:

- El aniversario de una amiga

- Y el aniversario de mi pareja

No fui ni a una, ni a la otra. Me recluí en casa, sin saber quien cojones era o que me estaba pasando.

Consecuencia: Perder la cabeza.

Pocos días después desperté y me vi en el lodo.

"No pasa nada, de esta se sale hablándolo y reconociéndolo" Pensé.

Lo valoré como una victoria. Reconociendo mi caída en picado en depresión, podría salir de ella. Así que lo hablé con un par de amigos y con mi pareja. 

Consecuencia: Nadie se lo tomó en serio, mi pareja se alejó y yo me quedé hablando con la pared.

"No pasa nada...no pasa nada? Me cago en d..s!, si que pasa! esto va a cambiar" Afirmé.

He cambiado mis hábitos. No hay esperanza, pero aun así salgo del pozo. 

Aprovecho las horas de luz. La fotografía y la cocina me motivan y alimentan. Y las palabras me ayudan a explicar y comprender lo que ha sido un año lleno de obstáculos y superaciones.

"No pasa nada, es mejor esto que morirse" Dijo una niña.



lunes, 18 de enero de 2021

Pulga

 

Tu eras mi chispa,

mi alegría,

mi motivo para sortear los obstáculos.


No importaba nada,

ni nuestras diferencias,

ni nuestra edad.


Tu eras lo que quería,

sin haberlo pedido,

sin haberlo creído.


Una pulga saltando por mi cama,

una yonki de mi olor,

una brisa de aire fresco.


Tu eras lo mejor que tuvo un nefasto año,

la pausa entre mis batallas,

el abrazo de las noches.


Una muñeca parlante,

una vendedora de órganos,

una superviviente.


Me enfrasqué en caer,

me asfixié con mis temores,

desperté tarde y perdí. 

jueves, 14 de enero de 2021

Recuperando terreno

 

Caí,

caí bajo,

muy bajo.

Quizá llevaba semanas,

o meses,

aunque no lo vi.

Cuando desperté,

aún estaba cayendo,

sin brazos donde apoyarme.

Perdí esperanza,

perdí brillo,

perdí alegría.


Y seguí cayendo,

y cayendo,

hasta que toqué el suelo.

Y allí abajo,

me vi solo,

me vi oscuro.

En absoluta oscuridad,

recuperé un mechero

y pude ver una puerta.

Apagué las dudas de mi desidia,

abrí la puerta

y tras de sí encontré tres puertas más.

La primera se llamaba confianza,

al entrar hallé a seguridad,

recuperé esencia.

La segunda se llamaba amistad,

al entrar hallé a espíritu,

recuperé pureza.

La tercera se llamaba sinceridad,

al entrar estaba un espejo que solo a mí reflejaba,

recuperé valentía.

Al salir,

respiré,

recuperando a paciencia.

Siempre que se cae se pierden cosas,

se olvidan sensaciones,

se nubla la mente.

Pero es justo al final,

cuando se sale de aquel pozo,

cuando puedes dar tu brazo.

viernes, 4 de diciembre de 2020

Sacando

 

Me sacaron de las brasas,

cuando ya no creía en nada

y el aliento de la vida se perdía.


Me sacaron las sonrisas,

bajo un sol de justicia

y la espalda marchita.


Me sacaron de la soledad,

despertando en compañía,

dando la bienvenida a un nuevo día.


Me sacaron de los problemas,

cosiendo sueños en las noches,

abrazando con fuerza en las tempestades.


Me sacaron de mi burbuja,

dibujando nuevos paisajes,

compartiendo pensares.


Me sacaron de la apatía,

devolviéndome las letras,

traspasando mi alma.


Me sacaron a besos,

me estrujaron a abrazos,

desperté de nuevo.

martes, 1 de diciembre de 2020

El payaso sin suerte

  



Se apagaron las luces

después del espectáculo.


La gente aplaudió con júbilo 

y salió con orden de la sala.


Los técnicos recogieron el equipo,

los actores brindaron contentos,

los productores contaron billetes.

Y el payaso?


El payaso se sentó en el escenario

secando sus lágrimas

sin buscar consuelo

 ni porqués.

Viendo que cada noche cambiaba el guion

y que al final

el show que llevaba su nombre

 siempre acababa igual.


Para esa noche

preparó un número con una pulga

que encontró semanas atrás en su cama.

Pequeña

asustada

nerviosa

aunque a la vez viva

alegre

eléctrica.


Entre migas de pan y canciones se hicieron amigos

jugaron 

rieron

y soñaron.


Esa noche el payaso salió confiado al público

pero al abrir la diminuta caja de la pulga

ante su sorpresa

se halló que estaba vacía.


El público rompió a reír

viendo a el payaso

arrodillado ante la caja

llorando desconsolado.


Fue una historia corta

pero una más triste

en la vida del payaso

que ya todo lo ve de paso.




miércoles, 9 de septiembre de 2020

Paradas

 


No era una buena época para morir.

Aquella noche, después de una hermosa velada con amigos, donde pudo degustar de buen vino, buena charla, unos juegos al billar y buen humo; decidió caminar hasta el final de la Vía Layetana mientras determinaba que medio de trasporte le llevaría a su hogar. 

Llevaba semanas con dolor de espalda debido a diferentes quehaceres acaecidos las últimas semanas. Pero justo aquella mañana, le habían hecho Acupuntura!. Se sentía tan bien, que decidió continuar caminando hasta el Paseo Colón, atravesando la Plaza Antonio López hasta llegar justo en medio del Paseo Colón, donde se encuentra una parada de autobuses.

Se tocó la espalda, estiró un poco y caminó hasta la parada. Esa noche había llovido. Las calles reflejaban las cornisas de los edificios, los arcoíris de colores de la ciudad, mezclados con el ruido y la velocidad de los coches, pasando por cada lado del paseo.

Un autobús pasó a su lado. Era el suyo. Al percatarse de su presencia, sabía que si corría, llegaría. No tenía duda de ello. Pero también pensaba, que el correr no alarga la vida y que sencillamente, aquel autobús no era el suyo; dado que si lo hubiese o hubiera sido, habría llegado exactamente a su debido momento, y no al revés. Dícese de otro modo, en el momento justo o incluso unos segundos después de su llegada a la parada. 

Al percatarse de la tardanza del siguiente autobús y comprobando lo bien que respondía su maltrecha espalda, la agradable temperatura y el silencio apaciguante de una ciudad dormida. Continuó caminando por el centro del paseo.

El verano moría. Un verano atípico de un año insulso, en un mundo preso por el terror a la muerte.

Apenas se vislumbran coches, la tenue luz de las farolas dibujaban su sombra al caminar por el centro del paseo, mientras se lía un cigarrillo entre pensamientos que aparecen por su mente, como rayos en una tormenta. Pero no por peligroso, todo lo contrario; por extremo pero magnífico, rápido pero sutil, conciso pero a la vez fugaz, elocuente pero directo.

Un pensamiento quedó en su cabeza, le atravesó el cerebro y dejó de caminar.

Aturdido, pensó en el vino como causante de aquella certeza que había apuntado con tanta destreza a su cabeza, o quizá fuera el humo inhalado durante la velada. El caso es que por primera vez en su vida sentía que la vida le había cazado y aquello le hizo recapacitar. Armó de nuevo un cigarrillo al tiempo que un autobús paraba a su lado, justo cuando debía, a su debido tiempo/lugar/momento y continuó caminando encendiendo el cigarrillo.

Paso tras paso continuaba pensando. Nunca, jamás creyó que aquello le sucediera. Nadie le explicó jamás como afrontar semejantes crucigramas. Y que decir si cabe, que él tampoco se imaginó que llegara a este día. Perdón, esta noche fresca y apacible en la ciudad durmiente.

Decidió, al paso de la Plaza de Medinaceli poner en una balanza los pros y los contras de semejante enigma. Dejando en un lado el corazón y en el otro la razón para que estos a su vez analizaran cada caso. 

"A qué edad se deja de ser un crío?" o dicho de otro modo: "Soy un adulto?". Qué significaba todo esto? Debía cambiar su comportamiento? Acaso la madurez llegaba así, de pronto? Las incógnitas poblaban su cabeza al paso por la estatua de Colón. Se colocó en el centro de la rambla, dejando Colón a su espalda y contempló el vacío de la rambla Barcelonesa cuando apenas era media noche. El pensando en el paso del tiempo, en un mundo que lucha por congelarlo. Poético.

Con media sonrisa irónica, cruzó por la avenida Drassanes, hasta la calle del portal de Santa Madrona. Qué se supone que debía hacer? Había llegado hasta este momento sin pensarlo. No tenía ni una sola cosa que denotara el más mínimo atisbo de lo que supone la madurez propiamente dicha. Ni hipotecas, ni coche, ni plan de pensiones. Ni tan solo tenía trabajo. Y qué decir del resto? Ni mujer, ni novia. Ni hijos o mascotas. 

Parado en la esquina con la calle de Mina, miró con nostalgia lo que no hace muchos años era un lugar de encuentro y sosiego. Una antigua posada, desde hace tiempo cerrada. Era acaso un aviso del paso del tiempo? o un simple escalón en la evolución?  teniendo en cuenta por ello, en el sentido de evolución, la necesidad de avanzar. El no atascarse jamás en una parada. El saber que después habrá otra, y así sucesivamente. Dicho de otra manera, la necesidad incesante de nuevos estímulos. 

Sin darse mucha cuenta, la avenida Paralelo se abría a sus pies, cruzándola hasta llegar al parque de las tres chimeneas. Con la mente dando vueltas entre preguntas y respuestas inconexas. Era necesario madurar de una manera tan arcaica? Era aquella la manera en la que debía madurar? y si ya había madurado? y si aquella manera, la estipulada, no era otra cosa que esperar sentado a la muerte? Esperarla sentado?

Caminando por el pasaje de la Canadenca, con sus grafitis, su olor a orina, su esencia industrial. Levanta la cabeza, pone sus manos en los lumbares y respira con cierto sosiego. Si nunca había buscado aquello que llaman "prestablecido", por qué de repente sentía como una punzada en su cabeza, que aquello que no buscaba, le había encontrado a él?

A lo largo de la calle Vila i Vilà, antaño llena de gente risueña, ebria, excitada y ahora vacía, apagada y silenciosa. Continuaba con el paseo hacia su hogar entre una mar de preguntas. Acaso llega un día en el cual te doblegas y aceptas o deberías aceptar aquello que jamás has querido para ti? No, no se imaginaba postrado en una silla, con una copa del mejor Whiskey esperando a la muerte. 

Mujeriego le llamaban algunos. Mujeriego? Era acaso algo malo? Acaso alguna de aquellas personas que tanto criticaban, se paró jamás a pensar lo duro que resultaba recomponer el corazón y la razón después de cada aventura? Debería el ser humano parar y aferrarse a algo que no le convence, por el mero hecho de borrarlo de una lista que ni siquiera existe? O seguir indagando hasta hallar aquello que le sacie? 

Sin más dilación se hallaba en la esquina de la calle Nou de la Rambla con Blesa y sus luces amarillentas aun pensando en la madurez y sus consecuencias. Es posible, que en aquel paseo desde Vía Layetana pasara de persona "rasa" a "señor"? Quién determinaba que así era?

Escuchando sus pisadas en una desierta Calle Blai, con la espalda algo cansada, la colilla del último cigarrillo aun entre sus dedos y observando el reflejo de las luces en los pequeños charcos de la calle a su paso por la biblioteca, volvió a sonreír.

Qué significaba madurar? Objetivos que no son propios de uno mismo? Dejar de mirar en un charco como los colores se difuminan en acuarelas? Negar la inocencia o la pureza? Es lo simple menos importante que lo que la sociedad nos vende como obvio? 

Barcelona duerme temprano. Paralelo con su calle era un desierto. Al llegar a su portal, sacó las llaves y pensó: "Señor? no gracias"

martes, 11 de agosto de 2020

Entre pórticos y humo

 

Y entró como un mosquito,

haciendo el ruido justo,

sin ser molesto.

Puso la vista en aquel que no mira,

para sacarle una sonrisa

y dos caladas.

A las pocas horas captó su atención,

animó la conversación,

sacó su sonrisa endulzando el encuentro.

Se coló en su mente por debajo de la puerta,

trazó colores entre vuelos bajos,

sin llegar a picarle.

Miró sin miedo,

hablo sin pudor...

...y sin parar.

Juntos descubrieron la ciudad de los reyes,

los mosaicos,

los juglares y sus aventuras.

Entró como un mosquito,

danzante y valiente,

tenaz y vivaz.



martes, 4 de agosto de 2020

Versos cargados


Tengo ganas de escribir algo bonito,
algo destacable, 
animal,
mío.

Tengo ganas de gritarle a la vida,
de saltar entre árboles,
de sentirme ágil,
de danzar con mi sombra.

Tengo arañazos encima de arañazos,
mensajes en braille de los mosquitos en mis piernas,
sueños cortos en tempranos despertadores,
cafés dobles para días largos,
descansos mentales en sangre caliente.

Tengo ganas de contar historias,
de escribir palabras ligadas a otras palabras,
de trastear verbos en versos,
de conjugar los tiempos,
de hacerlos míos.

Guardo silencios en imágenes,
sudores entre cuerpos,
jadeos y risas,
libertades anacrónicas,
cuerpos ensamblados.

Manipulando el tiempos entre bambalinas,
sacando momentos de entre sueños,
las fuerzas de vitaminas capsuladas,
los descansos rumiantes,
sudores sofocantes.

Tengo ganas de seguir,
de reírme de la vida,
de días largos con los amigos,
de cuerpos que se entremezclan,
de sudores y más sudores.

Perdí la voz para dar un vuelco en mi comunicación,
sentado en la puerta de una casa con más de cien años,
entre gatos callejeros y contenedores de orgánico.
Respiro la suavidad del tiempo nocturno
al saludo de un nuevo día bajo el sol del infierno libertario.

Cansado de esperar los cambios,
me reciclé de impurezas,
buscando el abismo,
saltando vivaz a sus fauces,
ofreciéndome al sacrificio ficticio. 

Tengo ganas de escribir algo bonito,
de encontrar la manera,
de alinear los planetas,
de trazar un sendero hacia "la nada",
de cubrir de tinta el infinito.



martes, 28 de julio de 2020

Desescalando

He muerto tantas veces,
después de haber vivido más aun.
He caído de pie en sitios
y de culo en otros.
He avistado tormentas a leguas;
algunas las esquivé,
en otras me enfrasqué.
Dije que no a tantas mujeres que me beneficiaban
como que si a muchas que me castigaban;
sin importarme los hechos, 
sin importar las heridas.
Anduve descalzo por el mundo
y ahora se entumecen mis pies entre el barro húmedo de la mañana
en unas viejas zapatillas rotas.
Hablo cinco idiomas...
aunque estoy más guapo callado.
Fracasé casi las mismas veces que triunfé,
aprendiendo a caer una y otra vez para levantarme más de prisa.
Sonrío por deporte
reciclando las lágrimas para casos importantes.
Colecciono cicatrices,
como álbumes de recuerdos de historias pasadas.
Sueño con un futuro que es presente,
recordando pasados en sorbos de alcohol 
y cortinas de humo de cigarrillos de liar,
viviendo el presente en paréntesis de Covid,
sin ningún rumbo,
sin ningún temor.
He vivido tantas veces,
después de morir más aun... 

sábado, 20 de junio de 2020

Catorce años y cuatro meses

      
                                                          

Hace un año, acompañaba tus últimos suspiros en la camilla del veterinario. Entre lloros nos despedíamos, mirándonos por última vez a los ojos.
Juntos pasamos catorce años, pasamos por cuatro ciudades ( Vic, Terrassa, Bcn y Cadaqués ), nos mudamos a siete pisos diferentes, vivimos una época juntos.

Llegaste a mi vida sin avisar. Una tarde un amigo entró al restaurante gritando mi nombre; Tenía un perro que era para mi. Esa misma noche, al salir del trabajo fui directo a su casa. Al entrar al comedor, estaba algo oscuro, con la luz de un par de lámparas pequeñas. Al instante de verme te tiraste encima y me diste tu primer beso. Fue amor a primera vista. 
Sin dudarlo, abracé a mis amigos y salí contigo hacia nuestra primera casa.

No todo fue bonito. Al llegar a casa no caíste especialmente bien. Ya estaban los gatos, a los que poco a poco te fuiste haciendo y también estaba Sigmund; Aquel Carlino medio tonto y mimado.
Recuerdo la vez, que te dejaron castigado en un rincón para enseñarme una cachimba rota. Estuviste así dos horas hasta que llegué, miré los cristales en el suelo, tu te measte de miedo y yo barrí y fregué tranquilamente la casa, te puse la correa y salimos a la calle.
En esa época, te pusimos una cresta color rosa, que tardó mucho tiempo en irse. Incluso estuve a punto de regalarte, cuando nos hicieron creer que eras el causante de una alergia de Mireia. Que por supuesto no lo eras.
Cuando pintamos el pasillo estuviste dos semanas con azul en un lado y naranja al otro.
Siempre fuiste algo cabrón.
Mordías los culos de la gente que salía de casa, destrozabas las camas que te hacía o compraba para seguir durmiendo conmigo. 
Cuando te tiraba la pelota, me mirabas, mirabas la pelota y te ibas.
Ladrabas como un loco cuando llamaban a la puerta. Jamás quité el timbre.
Te aliabas con Fiona ( la gata ) para poder abrir cajones o la nevera.
Siempre te encontraba en mi cama cuando regresaba de trabajar; aprendiste muy pronto a abrir puertas.
Mordías en los tobillos a la gente con skate. Te encantaban los maleteros de los coches y meterte en marcha por la ventana...un par de minutos. Por que luego te agobiabas y comenzabas tus sesiones de canto hasta que llegábamos al destino.

Los primeros años, lavarte fue un suplicio.
La primera vez, te metí en el plato de ducha. Acabé lleno de jabón en el suelo, con cuatro mordiscos, mientras tu te secabas en el sofá. 
Hasta que un día, bañándote en Limbo ( Terrassa ), el abuelo de Vicky sin ningún miedo, nos explicó como hacerlo mejor.
A veces íbamos a un centro para que te lavaran o te cortaran el pelo, dos cosas que odiabas. Cuando iba a buscarte siempre me tocaba esperar mínimo treinta minutos. Los volvías locos y acababas suelto con gente persiguiéndote.

Por nuestras casas siempre ha pasado gente, mucha gente.
Pensando así por encima, hemos compartido a tiempo completo nuestro tiempo con más de veinticinco compañeros de piso, algunos incluso han repetido ( los repetidos no cuentan por dos ).
A tiempo parcial, perdí la cuenta.
Una mañana, estando debajo de casa, vino Víctor, que era un tío bastante...soplapollas y comenzó a alardear de manera sobrada sobre sus logros. En el momento en el que era más insoportable, te tiraste hacia su pantalón, quedando sus pelotas en tu boca. Víctor se calló, se quedó pálido y se fue por donde había venido.

La primera vez que te saqué sin correa desapareciste. Te encantaba correr. 
Después de estar veinte minutos dando vueltas, me senté donde te había dejado y apareciste.
Me llevé un buen susto.
O, la primera vez que te dejé en casa de un amigo, debido a lo de la alergia. Tuviste tiempo para dejar preñada a la perra de Marta y ser padre muy adolescente ( nueve meses ).







                                                                Fin primera parte


jueves, 2 de abril de 2020

Diario de una cuarentena (9)


Viendo como van sucediendo los acontecimientos, todo da a pensar que esto:
  •  cuarentena, letargo, aislamiento, tortura familiar, celibato, encierro, feria de las vanidades, etc...
Va para largo.

Entre las cosas que me pregunto, tengo especial curiosidad con el día de mañana.
Cuando salgamos del aislamiento, cuando el Big Brother nos bendiga con la "libertad", cuando podamos correr como Heidi  por el campo, cuando volvamos a encontrarnos patinetes eléctricos a 40km/h por las aceras.
Según dicen, la vuelta a la "normalidad" será paulatina. 
Los negocios abrirán poco a poco, los guantes y mascarillas formarán parte de nuestro vestuario         ( atentos temporada verano Zara ), el espacio entre personas deberá situarse a un metro de distancia,
los días pares rezaremos a los bancos, los impares a la OMS y el domingo al rey.

Imaginemos por ejemplo la sala Apolo. 
Debemos mantener la distancia, por lo tanto hablamos de mínimo un 50% menos de aforo, si resulta ridículo pensar en bailar así con tus amigos...imagina para intentar ligar, coquetear, tontear, zorrear, con otro ser humano.

Las terrazas.
Una mesa de cuatro para dos personas.
No quiero ni imaginar la espera un domingo en la Calle Blai de Barcelona por una mesa para seis.
( Esto es igual para restaurantes )

Las Raves ( ... )

Tema aparte el de otro tipo de congregaciones como por ejemplo las orgías. Después de tanto tiempo encerrados, sin contacto humano, calenturientos, con mucha energía...muy cromañones.
Cómo se para eso? 
Si ya teníamos problemas con los fluidos celíacos o de procedencia animal ( cuestión de tendencias, parece ), ahora se une el post-covid.
De aquí poco el tutorial en Youtube.

Lo de la iglesia me parece algo fuera de serie.
Estos días he visto Cardenales, Obispos, curas y demás, escoltados por la guardia civil de calle en calle bendiciendo. 
Otro que desde un helicóptero haciendo lo propio desde el aire. Estilo GTA Viceticano!
O a su Jefe, bendiciendo y perdonando los pecados a todo "cristo" ; por la t.v!!
 Así, sin más!
Si ves el vídeo en diferido es válido? 
Y claro, en misa: respetarán la distancia o al haber sido bendecidos ya está todo hecho?
Cuando esto acabe dirán que fue gracias a Dios ( el que sea ) y no por nuestros profesionales sanitarios.

Últimamente los supermercados son el lugar ideal para ver una cómic-con.
Hay bolsas de basura con agujeros que llevan humanos dentro!
Las gafas de buceo se han puesto de moda; cualquiera vale.
Gente que añora los tiempos de la inquisición, te mira mal por no llevar guantes:
- Trasportas los microbios de igual manera en tus guantes, así que deja de toquetear todo! - 
No tenemos glamour ni para vestir a lo Mad Max. 
El modelo ideal sería Paco Martínez Soria.

Mi padre me ha explicado como sale a la calle y es por el estilo.




El estraperlo es algo muy nacional.
Hay casos por todo el país de "espabilaos" que se dedican a robar guantes, mascarillas, etc...,del hospital, para poder venderlo después por su barrio.
Qué vergüenza! dirán algunos.
Yo en cambio lo veo como cultura popular. Es justo lo que nos hace el estado cada puto día. Robarnos. 

Gente que te envía mensajes.
Hay gente, que en su afán por estar entretenidos, te envían un mensaje cada puto minuto.
En cuanto no respondes alguno al segundo, el siguiente mensaje que te llega dice:
- Se que estás en casa... -
Claro joder!! Dónde cojones iba a estar?
Que esté en casa, no significa que tenga que estar todo el día pegado al teléfono.
Si ignoras un par, el mensaje que sigue es el siguiente:
- Te has enfadado conmigo? - 
Cómo voy a enfadarme con alguien al que ni veo, ni toco, ni nada!
En serio, simplemente estamos haciendo otras cosas. Lo que menos quiero es discutir y menos así, a lo tonto!
Pero pasa, es tendencia.

Por último, mi queridísima pandemia, están las protestas 2.0 desde el balcón.
Dentro de unos años, la gente lo recordará como:
- Te acuerdas cuando el covid? Estuve todos los días cacerola en mano, reivindicando mis derechos y las injusticias mundiales -
- Yo estuve leyendo a Tolstoi -
Apestado social.