jueves, 14 de mayo de 2009

psico - tropia

Me siento sucio.
Está todo sucio.
Llevo horas en casa,
no hay nadie.
Esta todo sucio.
Recojo las cosas y las llevo a la cocina, abro el grifo y dejo caer el agua hasta llenar la pica.
Meto los platos y los froto.
Pero las manchas no se van,
desaparecen con el jabón y vuelven con el agua.
Dejo la cocina.
Algo pasa, estoy dando vueltas a la mesa del comedor,
me asomo por la ventana,
con sigilo.
Puede que alguien me vigile,
puede que no. Pero vale mas ser cauto.
Enciendo un cigarro,
mis caladas son profundas.
Los cigarros no apagan mi ritmo,
me ponen más nervioso.
Dónde esta mi mujer? Qué hora será??
No tengo ni idea.
Recuesto mi cuerpo en el sofá,
enciendo otro cigarro.
Comienzo a notar un sudor frío por mis brazos,
que va bajando a mis manos.
Una mota de polvo desaparece ante mis ojos.
Millones de bichos comienzan a aparecer de los restos del tabaco,
del pelo del perro...
Y mi perro?? Estará con mi mujer?
Es posible,
no me acuerdo,
pero los bichos se van acercando lentamente a mi.
No me gustan los bichos,
me arrincono en el sofá intentando alejarme de ellos.
El sudor frío invade mi cuerpo.
Mi polla esta totalmente erecta,
debe de ser por el sudor...o por los bichos.
La situación se esta haciendo insostenible,
recuerdo una charla con un profesor de la universidad,
en la que me recomendó que en momentos de pánico me masturbara hasta el límite.
Así que me bajo los pantalones y saco mi pene,
comienzo a masturbarme rápidamente,
los bichos se están acercando y el tiempo aprieta.
Escucho un sonido familiar,
abro los ojos.
Es mi perro.
Detras de el...mi suegra.



Los bichos se acercan...
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