sábado, 1 de febrero de 2020

Nos vamos pal ´keli


30h
La tarjeta de embarque preparada...la maleta aun no.
Un avión para un destino conocido.
Esperan caras amigas,
noches de humo,
música y risotadas,
anécdotas y proyectos.
Solo espero que la fiebre se quede en Barcelona,
que no me duelan las costillas
y que entre todo en la maleta.
Solo 30h más.

La Máquina del odio


No me siento cómodo.
El mundo se escapa de mis manos.
El razonamiento traspasa mis conocimientos.
El amor es endeble.

Me encuentro en un circo paradisíaco.
Donde no hay sentimientos,
solo máquinas movidas por likes.
Miedos y penurias.

Un juguete roto,
un pantalón pasado de temporada,
un color fuera de época.
El entramado estúpido del hombre para el hombre.

Achanto el dolor con sonrisas.
La soledad es abrazada por el tiempo.
El ritmo va en la sangre.
Las converse siempre cuando llueve.

No quiero odiarte.
No quiero odiar.
No odio.
Odio.

Todo me trastoca,
me transforma,
me perturba,
me deforma.

Decisiones y más decisiones,
como por varitas mágicas.
Elige una ciudad,
elige una vida.

Tengo una mano atrapando la agonía,
que no salga...del todo.
La otra saluda tímida al presente,
sin fiarse.

No me encuentro cómodo.
No sé quien eres.
No quiero abrirme más.
No quiero nada más.

viernes, 31 de enero de 2020

Todo fuera


Después de dos noches malas, con fiebre, mareos y alguna que otra alucinación ( maldita cena de empresa ). Esta mañana, hecho mierda, con una mirada de espanto, un olor...un olor a muerto hace semanas, con una especie de permanente a lo lamida de vaca electrificada en el pelo. He hecho limpieza de mierdas.
Cosas inútiles que guardas por guardar.
Así que después de la ducha, los cuatro litros de té con limón, jengibre y miel, los veinte caramelos para la tos y el lavado de toda la ropa en contacto con mi piel en las últimas 48h. Ni corto, ni perezoso y sobretodo, muy muy importante; sin mirar. He ido haciendo viajes a los contenedores.
Aquella camisa hortera que dejó un colega, el altavoz que nadie reparó, el taburete roto desde hace dos años, el pareo que dejó alguna ex, la camiseta de talleres Paco que te regaló tu padre...y un sinfín de mierdas que no quiero.
Aún me queda trabajo, pero que bien sienta deshacerte de mierdas que no necesitas.

miércoles, 29 de enero de 2020

Rasgaduras


Acércate,
sonríe,
se espontánea,
alegre,
vivaz.

Me tienes.

Juega conmigo,
bailemos como estúpidos,
follemos,
riamos,
esnifemos.


Me tienes.


Chúpame la energía,
miénteme,
engáñame,
ríete,
mátame.


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Olvidemos el pasado,
coge su mano,
danza de nuevo,
ríe en conjunto,
salta al vacío.


Estoy volviendo.


Exígeme,
miénteme,
condicióname,
exprimeme,
mátame de nuevo.


Lastima todo aquello que ama.

lunes, 27 de enero de 2020

Con la voz







Recuperé la voz,
y cuando lo hice,
ya no tenía ganas de gritar.

Recuperé la sonrisa,
liberándola de la ansiedad,
dándole color.

Veintiséis días después volví a cantar los platos;
a poder pedir en los bares;
a poder cantar mientras cocino.

Tanto tiempo encerrado sin la palabra,
dentro de un gran paréntesis,
donde no puedes liberar nada.

Para acabar descifrando la x,
mirarte al espejo
y ver la verdad.
  

La niña de mis ojos


Olatz es la niña de mis ojos.
La pequeña, que ya no es tan pequeña ( adolescente ), me ha estado asesorando sobre mis fracasos sentimentales y el por qué de mis dos años sin una relación seria.
Tal como me decía mi ex, aquello de jugar a ser tantas cosas, hace que no sepan quien soy. Tanto, que a la semana de volver de Berlín me dejó.
En dicho viaje, dormimos en casa de un amigo... en su habitación, con el.
Me puse tan ciego, que acabé follándome una publicidad en medio de la calle.
Creo que también le molestó que me diera narcolepsia en medio de un bar.
O que cuando desperté, tenía ganas de vomitar y de cagar...cosas que hice, en el baño por supuesto.
Aunque también creo que le molestó, que después de recriminarme todo, estuviera todo el viaje de vuelta sin decir absolutamente nada.

A mi favor, tengo que apuntar, que comprendo que para ella fuera un puto drama. Te vas de vacaciones con tu pareja y el aprovecha para liarla parda con sus colegas teutones.
Aunque he de decir en mi defensa que aquella actitud mía, no era ni mucho menos una constante. Quiero decir: no todos los días intento que me haga una felación un cartel publicitario de una dentista. En alemán.

Después de dos años de aquello, he tenido más historias, alguna incluso curiosa o bonita, pero nada más intrascendente que pasar cortos periodos y reírse un poco.

Mi pequeña psicóloga, me ayudó a comprender que no hace falta buscar o incluso, escudriñarse el coco por que no encuentres a nadie. Las cosas suceden...o no, y si no suceden, es simplemente, por qué hay gente, que no tiene que tener lo mismo que la mayoría. Y que si acabas haciéndolo sin ser real, corres el riesgo de meter la gran cagada y comprometerte con alguien con la cual, ninguno de los dos sea feliz. Y eso, es un mierda.

Imagina mi cara de gilipollas, después de que una adolescente, haga que me dé cuenta de otra curiosidad de la vida, de aquellas que nadie te explica.
No todos estamos hechos para las mismas cosas, sea del palo que sea.

Una cosa tengo clara.
La vida ya me dio una hija,
la niña de mis ojos

miércoles, 22 de enero de 2020

Pequeños aniversarios


Se cumple un año de mi vuelta de Cadaqués.
Toda una aventura, en la que renuncié a un sueño estúpido, en busca de uno con más luz:
La estrella.
Después de mucho, mucho, muchísimo trabajo, volví habiéndome demostrado que sí se podía. Y aunque la aventura, no saliera por algún que otro motivo; volví satisfecho de mi trabajo.

Poco tiempo me dio a hacer allí la verdad. Trabajaba tantas horas al día, que solo pensaba en cocina y a veces en aquel sueño estúpido.
Trabajaba tanto, que los primeros días libres que tuve fueron dos y llegaron cuando ya llevaba 54 días sin librar. Poco después me despidieron. Irónico.

Así que volvimos a hacer maletas, nos despedimos de la tierra de Dalí y volvimos a Barcelona.

No logré la estrella, aunque si me estrellé con el sueño estúpido.

Jamás olvidaré aquellos amaneceres. Los colores, el mar, la tramuntana, las inundaciones del piso, el flipar cada día por la escasa percepción del negoció de un dueño negado, o las zancadillas de la llamada chef ejecutiva ( alias no tengo ni zorra ).

lunes, 20 de enero de 2020

(en)versando lo enrevesado


Perdió las ganas de volar,
sus alas,
su ilusión.

Antes danzaba alegre,
recitaba cuentos intempestivos,
creía en la vida.

Dió oportunidades,
cambió aspectos,
escribió bocetos.

Escondió sus sentimientos,
calló con sonrisas los días grises,
escuchó con sosiego la queja ajena.

Y así siguió,
que cuando la ola pasó,
todo ello de golpe se llevó.

Y él,
ahí parado,
recibió el chasco más sonado.

Pobre y puto miserable,
aquel que se jacta de ver todo,
menos lo que le arranca sus entrañas.

Y he aquí,
que sin entrañas se halla,
ni lágrimas fabricadas.

Abatido en un mar sin fundamento,
que por no morder ni gritar,
observa y escribe sus lamentos.

Es la puta historia de Gudú,
la historia del patito feo,
la historia sin historia entre las historias.

Entre cortes y puertas


Ya es lunes de nuevo, aunque yo los llamo miércoles.
No tenía ni putas ganas de levantarme.
Hace dos semanas, en el trabajo... bueno, he de decir, que tengo la extraña manía de secar los cuchillos contra mi delantal. Pasando el cuchillo alrededor de mi cintura.
Pues bien, entre que mi cocina es estrecha, lo nervioso que me pongo ( más de lo común en mi ) cuando me llevo un chasco personal y que algún compañero no es precisamente ágil...
Todo ello provocó que me clavara el cuchillo por debajo del glúteo izquierdo.
El corte atravesó el delantal y el pantalón. La sangre comenzó a brotar por mi pierna.
Yo, ni corto ni perezoso, agarré papel de cocina y lo metí por el agujero antes mencionado, presioné la herida...y seguí trabajando.
Cosas que tiene ser un insensible de mierda:
- Las cosas físicas pasan desapercibidas ( nadie se percató de nada )
- Las cosas mentales me rompen entero.
Curioso, verdad?

Ya no hay ni luz por las mañanas.
El invierno me priva de lo más bonito que veo cada mañana. El amanecer.

Ayer una chica entró con su perro al metro. Se notaba que era la primera vez, ya que el pobre, se agarraba como podía y por dentro maldeciría el invento de mierda en el que iba montado.
Me recordó a Cohen y su primera vez. Al cerrarse la puerta, estaba tan asustado que ladró a la puerta.
Ayer hizo siete meses que se fue.

Me he acabado el café.





P.D
Hubiera sido peor quedarse tirado en el altar


Cosas de la chistera



Incluso en los momentos bajos,
donde lo ves todo a la deriva,
donde nadie te alcanza la mano.

Incluso cuando crees que nada vale nada,
que la sociedad te ha ganado el pulso,
que no hay nada para ti.

Incluso en esos momentos,
un portal y algo de luz,
es hermoso.