lunes, 28 de febrero de 2011

Sin mas


Oh extraños parajes!
insípidas melodías que bañan los días grises.

Dime sí mi pequeño corazón es el que late,
o si por el contrario son las cazuelas sucias de la cocina.

Hasta cuando tuve que esperar?
hasta cuando este dolor punzante en mis costillas,
que poco a poco va remitiendo
y llenándose de oxígeno?

Dime tú pequeña mujer
qué fue lo que te hizo huir?

Dime tú destino,
que de tus prisas y sin sabores rigen los destinos de los mortales.

Y con tu elocuente humor se confunden los sentimientos
y me hundo en la miseria hasta que entiendo su significado.

Amé lo que tuve que amar,
llegué donde pude llegar.
La meta nunca fue la mía.


Las lágrimas de Saba


Tus ojos se abrieron a los míos
dejando caer las lágrimas de tu amor más profundo.
Cada lágrima era un día que pasamos juntos,
cada palabra estaba impregnada del más sincero deseo de lo que nunca llegó a ser.

Nuestros corazones se escuchaban mutuamente
y sonreían por volver a verse.

Siempre seremos niños que sueñan con ser mayores,
siempre seremos nuestros.

De tus lágrimas rescaté los momentos dulces,
puesto que agrios no tuvimos,
y nunca estaremos solos,
porque siempre nos tendremos a nosotros
para saber que nuestro mundo sigue girando en pequeñas espirales,
espirales de felicidad a tu lado.

No eran tus lágrimas las que caían,
eran las nuestras.


Nunca me alejaré de tus sueños.

Buceando en mi subconsciente


Las aguas se calman poco a poco.
Bajé hasta las profundidades para ocultar mis tesoros pasados,
en el camino encontré luces que me llamaban,
que hacía mucho que me llamaban.

He parado en Limbo,
pero no encontré a nadie,
solo botellas medio vacías de sueños perdidos
e imágenes borrosas sin sentido.
Me senté en una mesa,
aparté las colillas y el polvo de la mesa
y reposé mi cabeza,
que cansada de tantas idas y venidas
comienza a pedirme un chance.

Trazo melodías en mi cabeza,
compongo acordes nuevos,
que recuerdan a otros que fueron felices.
Juego a engañar al tiempo que me rodea.

Recojo mi cabeza de la mesa y sigo subiendo,
poco a poco veo la superficie,
que me espera y alerta de que tengo que pasar por descompresión
antes de salir.

El peso de la cabezota si subo tan rápido puede hacer que me explote todo,
subo ligero y seguro,
suelto poco a poco el aire que me queda en los pulmones.

Veo la superficie ,
ya casi la toco.



jueves, 24 de febrero de 2011

La noche

En la noche es cuando creo,
cuando libro mis pesares.

En la noche suelto las palabras,
de grandes conversaciones dadas.
Me desenvuelvo tranquilo
dentro del laberinto.

Por la noche siento;
por la noche la luz es el guía,
es cuando es más necesaria,
es cuando aprendes a apreciarla.

Por las noches trazo tristes poesías,
donde callo mis penurias.

Por las noches los muertos del ayer bailan al son del hoy.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Palabras en espiral


Saco punta a las palabras de mi cabeza,
de la curva de las cosas,
que nunca son dos iguales.

Estos días no son igual,
el último en saber lo sucedido soy yo.
Clavo frases en la pared para poder ver y recordar,
castigo a los sueños ; miro los días eléctricos.



Esperaré

Saco punta a los sueños sin rumbo,
estos días no nos matarán.

De épocas se basa la vida,
de días las semanas.

Conmigo crece el caos,
que por momentos engaño
y en otros me engaña.

Intento despertar de este sueño,
que no me deja soñar.

En sueños de espiral,
bajo y subo,
pero sigo en espiral.

De palabras alejadas pierdo la dirección;
la música para las curvas,
las curvas del abismo.


Canciones

Qué bien sienta descargar con la música.
Te levantas con un día malo y la música te calma.

Saco lo más profundo de mis sensaciones,
busco la música indicada , voy subiendo el nivel y con él el volumen.

Noto como a poco se desprende de mí la tensión y el desazón que llevo dentro.
Discos que hacía mucho que no escuchaba,
discos con polvo,
con mucho tiempo,
tiempo compartido con ellos.

Canciones llenas de sentimiento, de ira, de rabia.
Canciones al fin y al cabo.

Mañaneo de nuevo

Ya es mañana.
Cuando creía que soñaba
confundí sueños presentes con imágenes pasadas.
Mis ojos se abrieron de par en par.
Fiona,
muy atenta al otro lado de la puerta
maúlla exigiendo su dosis de pienso para poder seguir vomitándolo.

Como hace Fio es como se presentan las mañanas,
vomitivas.

Tengo que aprovechar las horas.

Vacíos renqueantes


Hoy quisiera escribir alegrías, palabras positivas, sensaciones acogedoras.
Hoy he pasado de la luz a las tinieblas en versos desordenados.

Siento un vacío por dentro,
busco el agujero de mi corazón y meto la mano,
entre las venas y los músculos no llego a tocar ese vacío.


Saco mi mano llena de sangre,
el color vivo del rojo impregna toda la mano,
pero la mano se encuentra vacía.

Pienso en saltarme el tiempo,
en llegar al mañana sin pasar por el hoy,
en el escondite perpetuo del alma.

Salgo como el niño que levanta tímidamente la cabeza cuando han dejado de pegarle,
cuando sabe que todo se acabó.

Noto el vacío de mi corazón,
al que mi propio ser calienta y arropa.
Que por la noche le cuenta cuentos de grandes caballeros en mil batallas inmersos.

Escucho la música como parte de mí,
la recibo como trozos de imágenes descompuestas,
que al finalizar la canción cobran un sentido confuso e irracional.

Duermo con mis pensamientos,
abrigo al lobo y rezo por volver a soñar que un día soñé.

martes, 22 de febrero de 2011

Pensando en soñar


Dejando pasar las horas se encontraba Mikel esa tarde.
Tenía que hacer deberes, pero todo lo dejaba para luego.
Tenía todo lo que quería: Juegos, libros, animales, música y amigos.
Pero algo le pasaba últimamente que solo el tiempo veía pasar; nada de lo que poseía le entretenía lo más mínimo.

Mientras jugaba a la consola, miraba al cielo, el claro azul que entraba por su ventana, lo miraba y pensaba en correr por los campos, sonreír al aire, abrazar las nubes.

Esa tarde, apagó la consola y salió al patio.
No sé oía nada,
SILENCIO ABSOLUTO.

Entonces se tumbó en el suelo,
estiro sus manos y piernas y cerró los ojos.
Allí tumbado pudo imaginar sus juegos, los prados verdes, las sonrisas dulces de la tarde de primavera.

El tiempo seguía pasando,
pero al menos los sueños era "casi" reales...

Pecera


Extraños son los caminos de la vida,
que nos junta y nos separa.

En una pecera se hundían mis lágrimas
para volver a convertirse en agua,
mezclándose en el mar de las dudas y agonías.
Perdí de vista mi ser y mi energía,
agotaba pozos profundos de reservas mentales.

No todo se acaba en el mar,
los caminos son infinitos,
las partes no son fáciles,
y eso es algo que olvidamos.
Cuando andas...puedes caerte,
cuando te caes...debes levantarte.

En una pecera se hundían mis lágrimas
para volver a convertirse en agua.
Mi cuerpo,
húmedo,
limpio,
intenso...